por Santiago Pszemiarower, Buenos Aires 3 de Septiembre de 2007
Palabras pronunciadas por el Dr. Santiago Pszemiarower, durante la presentación de la Primera Cátedra Libre de Gerontología en el Acto que tuvo lugar en el Salón de Decanato de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Buenos Aires. En el transcurso del mismo hicieron uso de la palabra el Sr. Decano Profesor Emérito Dr. J. Buzzi, la Dra. Ana Bou Perez, quien junto con el Dr. Santiago Pszemiarower son los Coordinadores Docentes de la nueva Cátedra.
Nació en Buenos Aires el 20 de Abril de 1928 y se crió en el Barrio del Once,
hijo único de padres inmigrantes. Cursó la secundaria en el Otto Krause. Se
graduó como Médico en 1957. Inició la Gerontopsiquiatría en la Argentina como
Médico del Hospital Neuropsiquiátrico entre 1956 y 1960; dedicándose con
exclusividad a esta Especialidad y a la investigación científica y a ser un
militante cuestionador de las condiciones de vida de los viejos en nuestro País,
donde se volvió “sospechoso” para los gobiernos autoritarios creándole trabas
para su pasaporte o en algún cargo público.
En Buenos Aires fue asesor en su materia del Hosp. Italiano, del Hosp. Francés,
del Hosp. Israelita y en la última etapa de su vida del Instituto Nacional de
Salud Mental y de PAMI cuyo Instituto de Investigaciones Aplicadas lleva su
nombre.
La OMS lo convocó a Ginebra en el año 1970, como uno de los OCHO EXPERTOS
MUNDIALES EN GERONTOPSIQUIATRÍA y en 1985 fue invitado a Washington por la OPS.
Murió a los 60 años en Buenos Aires en 1988.
Comparto con todas y todos Ustedes el prólogo del Libro que también como tributo
a un auténtico “Formador de Formadores”, publicamos un grupo de Colegas
“Mario no nos hubiera perdonado que habláramos de él con solemnidad, pero no hay
nada más solemne que la desaparición de un hombre tierno y creativo. Cuando hace
un tiempo su corazón –como él lo sabía- se negó a sostener su vida, todos
nosotros también perdimos algo; algunos un entrañable amigo, otros un Colega,
todos un Maestro. El sentimiento penoso que nos embargó fue cediendo paso
lentamente al convencimiento de lo afortunados que fuimos al conocerlo en vida y
al haber podido compartir con él su profundo conocimiento científico y la enorme
calidez humana con la que lo supo transmitir.
Fue un hombre singular en muchos aspectos, pero hoy aquí queremos recoger el
hilo conductor, la idea-fuerza, que recorrió toda su vida profesional. Desde su
trabajo, hace más de treinta años, en el Hospital Nacional Neuropsiquiátrico de
Mujeres, de Lomas de Zamora -primero como practicante y luego como Médico, hasta
su asesoría en la OMS; desde su condición de becario hasta, 27 años después, la
de asesor del Instituto Nacional de Salud Mental; desde su primera publicación
en Acta hasta su colaboración en la Enciclopedia de Psiquiatría, su indeclinable
vocación fue la Psicogeriatría, la Gerontología y la Gerontología Social.
Es notable la persistencia de su empeño, lo que se evidencia en los cargos
asistenciales, las múltiples asesorías, sus publicaciones y las numerosas
estadías e invitaciones a los más importantes centros especializados de Francia,
Suiza, Gran Bretaña, estados Unidos, Cuba, Holanda, Canadá.
Con espíritu de justicia y concreto humanismo vio en los “viejos locos” a uno de
los sectores más desamparados y marginados de la sociedad contemporánea. Sabía
mejor que nadie que esta condición estaba agravada por la situación
socioeconómica de nuestros países dependientes y subdesarrollados de América
Latina. En la Argentina fue el auténtico pionero de una disciplina que en sus
primeros tiempos resultaba una especie de extravagancia para muchos y una
“tierra ignota” para casi todos.
Seguramente a quienes tengan oportunidad de leerlo les resultará tan notable
como a nosotros el encontrarse con la enorme coherencia científica que se
trasunta a lo largo de todos sus escritos y el hecho de que conserven una
vigencia fuera de todo cuestionamiento; lo cual es resultado de la contundencia
de sus propuestas, de la intransigencia de sus denuncias sociales y de la
permanente preocupación clínica con la mira puesta en mejorar la calidad de vida
de sus pacientes.
Todo esto nos ayuda hoy a nosotros con nuestros propios pacientes, y en honor y
en reconocimiento a la indiscutible calidad de la obra de este pionero, queremos
poner en vuestras manos este legado para que todos los viejos a quienes podamos
ayudar, reciban algo de lo que "Mario Streji" alguna vez pensó para ellos.
Medio en serio, medio en broma -uno nunca podía estar seguro- él nos enseñó, nos
ayudó, a mirar y escuchar a los viejos sanos y enfermos de "otra" manera. Con
provocativa originalidad rompió mitos y prejuicios mostrando la posibilidad
cierta de vivir más y mejor; lo que, por cierto, tiene que ver con nuestra
propia vida y con nuestra propia vejez. Y todo esto no es poca cosa.
Hacemos nuestras sus palabras cuando señala:
“Consideramos que la comunidad debería brindar a los ancianos una amplia gama de
recursos sociales: techo, alimentación, recreación, asistencia médica,
planificación del tiempo libre respetando la historia y disponibilidades de cada
individuo.
Sólo esa lenta transición de cambio de roles, la desmitificación de la
dependencia, la seguridad global en el futuro (la inversa de la incertidumbre),
generada socialmente y planificada con la intervención de los interesados, se
constituirá en una importante prevención primaria de muchos cuadros de ansiedad
durante el envejecimiento.
Enfatizando que la GERONTOLOGIA no se debe ni SOCIOLOGIZAR ni PSICOLOGIZAR, ni
MEDICALIZAR, debe haber un justo equilibrio entre estas partes del Bienestar Bio-Psico-Social.
Coincidentemente con estos conceptos el Plan de Acción Internacional de Madrid
sobre el Envejecimiento, dentro de las Recomendaciones de la II Asamblea Mundial
Madrid-2002; sugiere: entre sus objetivos:
Mejorar la información y Capacitación de los Profesionales de Salud y
Servicios Sociales sobre las necesidades de las Personas de Edad.
Instituir Programas de Educación continuada para los Profesionales de la Salud
con miras a aplicar un enfoque integrado de la Salud, el Bienestar y la Atención
de las Personas de Edad así como los aspectos Sociales y Psicológicos del
Envejecimiento.
Ampliar la Educación Profesional en Gerontología y geriatría, incluso haciendo
esfuerzos especiales para ampliar la matrícula de Estudiantes en estas Áreas.
Afortunadamente así lo han comprendido quienes tomaron la iniciativa de poner en
marcha esta Primera Cátedra Libre de Gerontología, desde el lugar que
humildemente me ubico como “Militante de los Viejos”, mi emocionado homenaje al
Maestro, se está cosechando la siembra. Gracias a todos, trataremos de honrar el
compromiso.