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Comisión Los Adultos Mayores y sus Derechos |
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| adultosmayores@apdh-argentina.org.ar |
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Adultos Mayores - Derechos Humanos - Avances y Desafíos Por Lic. Nora Pochtar (Psicóloga) y Dr. Santiago Pszemiarower (Médico Geriatra)
Resumen La Ponencia rescata el trabajo de la Comisión “Los Adultos Mayores y sus Derechos” de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, instalando el paradigma de las Personas Adultas Mayores como sujetos de plenos Derechos, Civiles, Económicos, Sociales y Culturales. Desde una visión Interdisciplinaria abordan con un lenguaje claro y sencillo la violación a los Derechos Humanos de los Mayores y su discriminación. El avasallamiento a su autonomía de vida, dignidad humana y cuales serían las estrategias para las acciones que reviertan las situaciones mencionadas emanadas tanto de las Recomendaciones de la II Asamblea Mundial sobre Envejecimiento, Naciones Unidas, Madrid-2002, como de la Conferencia Regional Intergubernamental sobre Envejecimiento para América Latina y el Caribe, Santiago de Chile, Noviembre-2003, que con su Lema: “Construyendo una Sociedad para todas las Edades”, así como diferentes Documentos que se centran en la temática y, las experiencias de la Comisión en sus diez años de existencia; proponen trabajar por una Sociedad menos discriminatoria y por lo tanto integradora e incluyente de todas las etapas de la vida.
La Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) es una Asociación Civil cuyos fines y objetivos son promover la vigencia de los Derechos Humanos enunciados en la Declaración Universal de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y en la Constitución Nacional". (Art. 1, Estatutos). Es una ONG con Status Consultivo II ante el ECOSOC de Naciones Unidas; cuya misión es defender la Vida, la Justicia, la Paz y la Democracia; fue fundada hace 30 años. Luchó durante la dictadura militar contra las desapariciones de personas, torturas y excarcelaciones arbitrarias por la defensa de la vida y el respeto a los Derechos Humanos. Siendo un Organismo multisectorial que, restituido el estado de derecho, procura la consolidación de la Democracia a través de diversas Comisiones, entre las cuales se encuentra “Los Adultos Mayores y sus Derechos”. Nos hemos propuesto trabajar Interdisciplinariamente para que el grupo etáreo de Personas Mayores fuese apoyado y reconocido como Sujeto de Derecho, tanto desde el esclarecimiento de su problemática como de la denuncia de su discriminación planteándonos como objetivos prioritarios:
Los Derechos Humanos se hacen presentes cuando la sociedad empieza por reconocerlos, sin embargo, para que ello suceda es necesario contar con la posibilidad de acceso a la información y la Capacitación. Para comenzar a transitar en esa línea la Comisión realizó el video “Ancianidad y Derechos Humanos” y una Encuesta, como parte del Programa “Violencia, abuso y maltrato, en la Vejez” (1998-2000). En el video los mismos Protagonistas dan cuenta como perciben situaciones de violación de sus Derechos, que enfáticamente denominan, “falta de respeto”. Mitos y prejuicios sociales sobre la Vejez que suelen presentarla como sinónimo de enfermedad y deterioro, se tratan de descongelar en su contenido, lo cual ha sido y es muy útil en las Jornadas de concientización y Capacitación sobre la temática, que desarrollamos en todo el País. Las herramientas orientadas a la construcción de una “Sociedad para Todas las Edades”, son muy aceptadas en las Escuelas donde se promueven las Relaciones Intergeneracionales, en el marco de la recuperación de Valores. En cuanto a la Encuesta se propuso indagar las causas que generan diversos tipos de abusos, pretendiendo brindar elementos que sirvan para la elaboración de nuevos proyectos que mejoren la calidad de vida de las personas mayores. Ello no implica, de manera alguna, permanecer indiferentes a las situaciones de violencia o maltrato coyunturales que deben ser atendidas a partir de los emergentes. Esta forma de abordar la problemática posibilitó establecer nuevos parámetros para encarar tanto el trabajo asistencial, promocional como el preventivo. Los objetivos específicos planteados fueron, conocer cuáles son los derechos más vulnerados; conocer en que ámbitos se respetan menos estos derechos (donde se sienten más maltratados: familia, médico, empleados administrativos, comerciantes, centros de jubilados, etc.) Conocer qué tipo de actos o situaciones son consideradas como de maltrato o violencia por parte de los adultos mayores y en que medida se consideran víctimas de ellos. Esta investigación se realizó como una primera aproximación a la realidad de las Personas Mayores de la Ciudad de Buenos Aires, para poner a prueba una serie de hipótesis:
De la lectura de la Encuesta, surgen distintas manifestaciones de malestar por parte de la población de Adultos Mayores y su correlato en Derechos Humanos vulnerados. Es de notar que por la naturaleza acotada del trabajo o por el pudor de expresar ciertos sentimientos, los Mayores hayan puesto el acento en una frase: “la falta de respeto” que se inscribe como un “malestar sin nombre” y trasunta una sensación en la que deberíamos bucear, para llegar a una real solución del problema. Un dato significativo para reflexionar: la categoría "falta de respeto por los mayores" pasa de un 24,8 % en los encuestados telefónicamente a un 48 % para quienes residen en instituciones (geriátricos). Frente a respuestas específicas como en el caso Salud, las carencias se ven más claras, hay una oferta permanente de distintas empresas que "venden" sistemas de salud, y por lo tanto se puede asumir una categorización de calidad en tales prestaciones. Lo mismo ocurre con la situación económica, en una sociedad donde el consumo se rige por pautas determinadas, es fácil asumir en qué estadio de capacidad de consumo personal estamos, y cuáles de nuestras necesidades no han sido satisfechas. Pero existen otros temas que materializan el malestar sin nombre a que nos hemos referido, que puede resumirse también en la frase "la falta de conocimiento de los propios Derechos“ y su correlato "la vulnerabilidad del que desconoce”. El abuso, maltrato y violencia social, familiar e institucional, tienen su sustento en una situación de inferioridad motivada por ese desconocimiento, y por lo tanto en la imposibilidad de hacer valer esos derechos con que se cuenta. Esta ignorancia de lo propio se retroalimenta con mitos y prejuicios que terminan con la autoestima y la posibilidad de defensa. Es por ello que un primer paso para la solución de la problemática planteada, independientemente del diagnóstico que debería ampliar su base, consistiría en la divulgación de las normas que protegen los derechos personales y ciudadanos de todos los afectados. Si en esta etapa, realizándose el relevamiento del problema, se puso “voz al silencio”, en la segunda encontraríamos nombre al malestar que los ancianos llaman “falta de respeto” y se terminaría "la búsqueda de los Derechos Humanos perdidos", otorgando una herramienta de acción. Así como el Video y la Encuesta nos marcaron el sendero, otro pilar de nuestra tarea fueron algunos Encuentros y Documentos a tener en cuenta sobre Derechos Humanos de Adultos Mayores. Sin pretender abordar la totalidad de aportes surgidos en los últimos 20 años a nivel Internacional, Regional y Nacional sobre esta temática, se presenta una síntesis de los que consideramos más relevantes.
En la Declaración de Viena y en el Programa de Acción se
manifestaba una grave preocupación ante las persistentes violaciones de los
Derechos Humanos en todas las regiones del mundo y la falta de recursos eficaces
para las víctimas. También se expresaba preocupación por las violaciones en los
conflictos armados, que afectan a la población civil, en particular a las
mujeres, los niños, los ancianos y los discapacitados. Sin embargo recién en
1991 Naciones Unidas aceptó la Declaración de Derechos y Responsabilidades de
las Personas de Edad, elaborado por la Federación Internacional de la Vejez.
Organizada por el Centro Internacional de Gerontología Social.
Declaración de Derechos y Responsabilidades (Federación Internacional de la Vejez)
Hacia una Sociedad para Todas las Edades
Para darle voz a los 600 millones
de Adultos Mayores del Mundo, concurrieron 3000 personas, representando a 117
países.
En las conclusiones, sus representantes pidieron a la ONU, cuya II
Asamblea Mundial sobre Envejecimiento se desarrollaba en forma paralela, la
redacción de una carta de Derechos de los Mayores y la creación de un organismo
específico encargado de vigilar su cumplimiento. Este Foro reiteró, además, su
apuesta por la creación de una Agencia Internacional específica, que actúe a
favor de las personas mayores al igual que UNICEF trabaja para la Infancia.
“Reafirmamos el compromiso de no escatimar esfuerzos para
promover la democracia, reforzar el estado de derecho y favorecer la igualdad
entre hombres y mujeres, así como promover y proteger los derechos humanos y las
libertades fundamentales. Nos comprometemos a eliminar todas las formas de
discriminación, entre otras, la discriminación por motivos de edad.
Asimismo, reconocemos que las personas, a medida que envejecen, deben disfrutar
de una vida plena, con salud, seguridad y participación activa en la vida
económica, social, cultural y política de sus sociedades. Estamos decididos a
realzar el reconocimiento de la dignidad de las personas de edad y a eliminar
todas las formas de abandono, abuso y violencia”.
Destacamos la responsabilidad primordial de los gobiernos de promover y prestar
servicios sociales básicos y de facilitar el acceso a ellos, teniendo presentes
las necesidades específicas de las personas de edad. A tal fin, tenemos que
trabajar con las autoridades locales, la sociedad civil, incluidas las
organizaciones no gubernamentales, el sector privado, los voluntarios y las
organizaciones de voluntarios, las propias personas de edad y las asociaciones
de personas de edad y las que se dedican a ellas, así como con las familias y
las comunidades”.
El concepto de una sociedad para todas las edades, formulado como tema del Año
Internacional de las Personas de Edad, que se celebró en 1999, tenía cuatro
dimensiones: el desarrollo individual durante toda la vida; las relaciones
multigeneracionales; la relación mutua entre el envejecimiento de la población y
el desarrollo; y la situación de las personas de edad. El Año Internacional
contribuyó a promover la conciencia de esos problemas, así como la investigación
y la acción en materia de políticas, en todo el mundo, inclusión hecha de los
esfuerzos por incorporar las cuestiones relacionadas con el envejecimiento a las
actividades de todos los sectores y promover oportunidades relativas a todas las
fases de la vida.
“La promoción y protección de todos los derechos humanos y libertades
fundamentales, incluido el derecho al desarrollo, son esenciales para la
creación de una sociedad incluyente para todas las edades, en que las personas
de edad participen plenamente y sin discriminación y en condiciones de igualdad.
La lucha contra la discriminación por motivos de edad y la promoción de la
dignidad de las personas de edad es fundamental para asegurar el respeto que
esas personas merecen. La promoción y protección de todos los derechos humanos y
libertades fundamentales son importantes para lograr una sociedad para todas las
edades. Para ello, la relación mutua entre las generaciones debe cultivarse,
acentuarse y alentarse mediante un diálogo amplio y eficaz”.
“Promover una comprensión más amplia de la función cultural, social y económica
y de la constante contribución que hacen las personas de edad a la sociedad,
incluida la del trabajo no remunerado”.
“Las personas de edad deben recibir un trato justo y digno, independientemente
de la existencia de discapacidad u otras circunstancias, y ser valoradas
independientemente de su contribución económica”.
Para quienes trabajamos en Derechos Humanos, ha sido un logro que los
participantes del Foro y la Asamblea decidieran: “reiterar que los procesos de
globalización sin derechos humanos y sin igualdad resultan inconcebibles e
inaceptables y esto es especialmente decisivo en los que se refiere a los
derechos de las personas mayores. Reclamando la redacción de una Convención
promovida por las Naciones Unidas para la eliminación de cualquier forma de
discriminación hacia las personas mayores, como instrumento de rango superior
que realmente protegiera los Derechos Humanos de este grupo de población”.
ENTENDEMOS
• Que, la pobreza, la discriminación, y la exclusión en la que viven las
personas adultas mayores son incompatible con la dignidad humana, con el mandato
de nuestras Constituciones que consagran a la persona como el fin de la sociedad
y del Estado, con los principios y compromisos internacionales que han suscrito
los Estados en torno a la universalidad, integralidad e interdependencia de los
Derechos Humanos.
CONSTATAMOS:
• Que, la poca preocupación de los Estados por legislar y fomentar
políticas públicas y sociales a favor de las personas mayores, son factores que
agudizan situaciones de discriminación, maltrato, abuso, violencia y abandono.
EXIJIMOS
1. Promover e impulsar la organización y participación
activa de las personas adultas mayores en el desarrollo económico y social de
cada uno de nuestros países. Ello supone la construcción de una sociedad para
todas las edades, incluyendo un espacio que permita el respeto y revalorización
socio – cultural de la vejez, sin discriminación por edad, sexo, estado de
salud, etnia, religión, lengua y nacionalidad.
Los signatarios ACUERDAN sugerir las siguientes Recomendaciones:
• “Fortalecer las organizaciones de Personas Mayores en torno a los
Derechos Humanos, para lo cual es necesario conocer los cinco principios de la
ONU. (Independencia, Participación, Cuidados, Autorrealización y Dignidad)
utilizando para este fin programas educativos que permitan la participación
desde la diversidad étnico-cultural y social.
En materia de Derechos Humanos, se establece como meta general: “Protección de
los derechos humanos de las personas mayores y creación de las condiciones de
seguridad económica, de participación social y de educación que promuevan la
satisfacción de las necesidades básicas de las personas mayores y su plena
inclusión en la sociedad y el desarrollo. Para alcanzar esta meta general se
definen los siguientes objetivos específicos, con las correspondientes
recomendaciones para la acción: Objetivo 1: Promover los derechos humanos de las
personas mayores Recomendaciones para la acción: a) Incorporar explícitamente
los derechos de las personas mayores a nivel de políticas, leyes y regulaciones.
Recomendaciones para la acción:
a)
Fomentar la igualdad de oportunidades que faciliten el acceso de las personas
mayores a la alfabetización, a fin de lograr su mayor autonomía social. En cuanto a
la creación de entornos propicios y favorables. La creación de condiciones
políticas, económicas, físicas, sociales y culturales adecuadas para las
personas mayores es fundamental para el desarrollo social y el ejercicio de los
derechos, deberes y libertades en la vejez. El desafío de una vivienda segura y
propicia para las personas mayores implica reconocer, por una parte, la
diversidad de necesidades y preferencias de las personas mayores, incluidos la
opción y el derecho de "envejecer en casa" y, por otra, las situaciones de
fragilidad que exigen cuidados y formas especiales de residencia. La
discriminación por edad se manifiesta de distintas maneras, entre ellas en la
falta de reconocimiento expreso de las personas mayores como sujetos pasivos de
violencia y maltrato en algunas legislaciones. Asimismo, se tiende a presentar
una imagen estereotipada de la vejez, expresada como pasividad, enfermedad,
deterioro, carga o ruptura social que, en general, los medios de comunicación
mantienen y reproduce”. Co-Organizado
por CEPAL y el Grupo Interinstitucional sobre Envejecimiento (GIE, integrado por
OPS-OMS-BID-BM-UNFPA). A nivel Nacional, Ministerio de Desarrollo a través de la
Dirección Nacional de Políticas para Adultos Mayores y del Instituto Nacional de
Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (PAMI) o “Que el
envejecimiento sea considerado como un derecho humano fundamental y los
gobiernos y la sociedad civil deben invertir esfuerzos para garantizar el
derecho a la vida, a la dignidad, a la libertad y a una muerte digna. Poniendo en práctica los principios precedentes pasamos al relato de
tres experiencias concretas que están imbuidas de la mirada de la Comisión APDH,
respecto al compromiso asumido, algunos de cuyos conceptos compartimos con los
lectores. La persona mayor no sólo es miembro de la familia, sino también de la
Sociedad, es decir, un ciudadano con una historia productiva, creador de riqueza
social y, por lo tanto, con plenos derechos para exigir que la Sociedad, a
través del Estado, le devuelva parte de su contribución social en forma de
pensiones y jubilaciones suficientes, viviendas adecuadas y servicios sociales
que le garanticen una vida digna, autónoma y libre. Cuando se habla del Derecho
a una vivienda digna, no puede ni debe obviarse la elección del domicilio, uno
de los atributos de la persona física o jurídica, por lo cual toda variación del
mismo debe ser, en principio, voluntaria. En el caso de los Mayores, la
cronología no establece que carezcan de ese derecho y del cambio de residencia
como elección. Existe la idea que la gente deja de ser persona en virtud de
tener un número determinado de años, se utiliza la edad para definir capacidad y
roles. Es el proceso de una sistemática discriminación contra la gente
simplemente por el hecho de ser Mayor, que se expresa en el tratamiento
diferencial, en la calidad de atención médica. Los prejuicios -considerados como
el estado mental que permite la discriminación- configuran un aspecto muy
arraigado de la cultura de ciertas sociedades y, casi siempre, van acompañados
de falsas opiniones, que toman la forma de estereotipo. Se estima que un
porcentaje significativo de la población mayor está expuesto a la violación de
sus Derechos (abuso físico, psíquico, económico, etc.) por acción u omisión. La
realidad nos golpea con datos que indican que la falta de denuncia obedece, en
realidad, a un sistema judicial y policial no capacitado para recorrer el camino
que sancione la violencia. La calidad de los actores no capacitados ni
sensibilizados en la temática, complica más aún este camino: Jueces, Abogados,
Médicos, profesionales de Trabajo Social, Psicología y otros, que desconfían del
relato, lo minimizan, dando muchas veces, respuestas precarias que no contemplan
la amplitud de la problemática, transformando una vez más al Mayor en víctima,
esta vez de un sistema que no cumple con su cometido. La victimización
secundaria puede tener efectos más perniciosos, a veces, que el hecho violento
en sí, ya que aumenta la sensación de desprotección del sistema y la frustración
condiciona a la víctima a descreer en todo el entorno social. El aumento de la
contención social de los adultos mayores redundaría en una disminución de la
demanda de atención médica y del consumo de medicamentos, entre otras
cuestiones. Uno de los desafíos futuros es la construcción de un Proyecto Social
que abarque la dimensión social, política, económica y también médica para
resolver la problemática de la vejez.
Acciones concretas
1) Convenio con la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación
A partir de abril-2004 se formalizó un Convenio Marco de
Colaboración entre la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación y APDH,
relativo a la designación de ésta como Asesor Consultivo en la elaboración del
Capítulo relativo a la promoción y difusión de Derechos de los Adultos Mayores
del Plan Nacional de Derechos Humanos.
Como menciona el Protocolo adicional: “El Plan Nacional de Derechos Humanos de
la Secretaría, tiene por objeto vertebrar un conjunto de compromisos del
Gobierno Nacional en la materia, a los efectos de reforzar la cohesión social,
erradicar la impunidad y la corrupción, asegurar el bienestar individual y
colectivo, garantizar el respeto a la dignidad humana, facilitar el desarrollo
humano y sustentable y de esa manera hacer un importante aporte a la
gobernabilidad. En tal sentido, la participación de la Sociedad Civil en los
diferentes ejes temáticos de la elaboración de dicho Plan, resulta un factor
fundamental para llevar a cabo la tarea, ya que busca garantizar un principio
rector ineludible: la adecuada representatividad de todos los actores que tengan
injerencia en la materia”.
La primera etapa consensuada estuvo centrada en la realización de Coloquios
Regionales, para sentar las bases del Plan Nacional de Derechos Humanos de
Adultos Mayores que tuvieron lugar en seis Provincias Argentinas. Es de destacar
que en esta instancia se sumó la Comisión de Derechos y Garantías del Honorable
Senado de la Nación, cumpliendo para nosotros el anhelado objetivo del trabajo
conjunto de la Representación del Poder Legislativo, del Ejecutivo y de una
Organización de la Sociedad Civil. Se privilegió a los propios Protagonistas
para que desde sus vivencias aporten lo que consideren primordial para el Plan
que estamos gestando. La participación de los Mayores se vio enriquecida en cada
Coloquio con la presencia de Funcionarios Provinciales, más específicamente de
Derechos Humanos; Salud; y Áreas de Adultos Mayores; Universidades; Sociedades
Científicas, etc. La concurrencia en todos los ámbitos superó las expectativas,
indicándonos el interés que despierta la Propuesta.
Tratándose de Regiones con características distintas y para ponderar las
conclusiones, se trabajó con la siguiente guía temática:
• Los Adultos Mayores y el entorno físico, social y cultural
Como símbolo el 4 de Octubre-2005, en ocasión de la Celebración del Día
Internacional de las Personas de Edad en el ámbito del Salón Azul del Congreso,
donde fueron homenajeados Mujeres y Hombres por su “Trayectoria y Ejemplo de
Vida”, se entregaron las Conclusiones de los Coloquios y se anunció la siguiente
etapa que consta de nueve Seminarios Regionales de Capacitación en Derechos
Humanos, que comenzarán en la Provincia del Chaco (Marzo-2006).
Esta Secretaría firmó en el año 2004 un Convenio Marco de Colaboración con la
APDH, que tiene como objetivo primordial coordinar y ejecutar actividades de
promoción, difusión y capacitación en temas relacionados con los Derechos
Humanos de los Adultos Mayores. Teniendo en cuenta que la participación de la
sociedad civil en estas acciones contribuye al cumplimiento de sus fines y
garantiza la adecuada representatividad.
Las actividades emanadas del citado
Convenio se basan fundamentalmente en que la población de Adultos Mayores, como
se sabe en permanente crecimiento, pueda acceder a una mayor y mejor inclusión
en la Sociedad.
En este sentido, y poniendo especial énfasis que en la Provincia
de Buenos Aires reside el más elevado porcentaje de Adultos Mayores del país, se
han venido realizando desde su firma diversas actividades con los Municipios,
para las cuales se ha convocado a las áreas de tercera edad a trabajar
conjuntamente esta temática. Además, se ha invitado a participar de las mismas,
a centros de jubilados, consejos de tercera edad y demás instituciones de
adultos mayores.
Los principales temas que se abordan en los Encuentros son la
cuestión gerontológica-geriátrica y su vinculación con los derechos humanos,
mitos y prejuicios, las realidades sobre el envejecimiento y la vejez, los
derechos económicos, sociales y culturales de las personas de edad, el maltrato
y el abuso en la vejez como violación de los derechos, los derechos humanos de
las mujeres mayores, la situación de las mujeres mayores en América Latina y el
Caribe y la cuestión de la discriminación, la solidaridad y el diálogo entre
generaciones en la construcción de la cultura de paz.
También la APDH a través
de la Secretaría, participó en el “Plan Nacional contra la Discriminación” (Área
de Adultos Mayores) en la Provincia de Buenos Aires.
La Dirección Nacional de Políticas para Adultos Mayores, toma la
decisión que consideramos inédita, de convocar a la APDH para capacitar al
personal que trabaja en las Residencias de su dependencia. Es así que durante
2005 se dictaron dos Cursos consecutivos. Los siguientes son algunos de los
objetivos:
• Sensibilizar acerca de las características de la violencia y su
relación con las diferentes crisis, personales, sociales e institucionales.
En el Programa desarrollado durante ocho clases se
abordaron los siguientes temas:
1) Introducción a la temática Gerontológica-Geriátrica
y su vinculación con los Derechos Humanos. 2) Mitos, prejuicios y realidades
sobre la Vejez. La vejez como grupo vulnerable y vulnerado.3). Marco general de
la Violencia. Violencia institucional, social y familiar. 4) Los Derechos
Humanos en su encuadre Legal. Análisis de las Leyes vigentes. 5) Discriminación
por edad y en especial con las mujeres Adultas Mayores. 6) Análisis de
Documentos sobre Derechos y Responsabilidades de los Mayores. Principios de
Naciones Unidas a favor de las Personas de Edad. Análisis del Reglamento de las
Residencias para Mayores. 7) Las redes en la construcción de Ciudadanía.
Solidaridad y Diálogo entre Generaciones. 8) Bioética y Derechos Humanos. Equipo
Interdisciplinario. Conceptos de Bioética en la Vejez.
La metodología basada en
aspectos teóricos, reforzados con proyección de Videos y transparencias en cada
clase, facilitó el acceso a una temática no conocida, permitiendo además que en
cada Encuentro se fuese consolidando un clima propicio tanto en la interacción
Cursantes-Docentes como entre los mismos participantes. Este no es un aspecto
menor pues en cada Curso estaba presente Personal de siete de las Residencias,
facilitando el intercambio de experiencias.
La evaluación final entre
Cursantes-Docentes mostró los cambios actitudinales de las/los trabajadoras/es
hacia los Mayores, siendo esto también percibido por los Directores de los
Establecimientos. El Programa tendrá su continuidad en 2006, con dos nuevos
Cursos Introductorios y uno de Profundización, ya que es de interés de la
Dirección convocante que la Formación llegue a la totalidad de trabajadores.
Consideramos que el maltrato a los Adultos Mayores es una violación
de los Derechos Humanos. Hay distintas formas de resolver el problema. Todas
comienzan igual: rompiendo el silencio ya que la Edad no es una barrera para
participar, enseñar, aprender, comunicarse, trabajar, elegir, ser independiente,
decidir el domicilio, desarrollar su vocación, defender su dignidad, etc.
La
realidad es que para la Gerontología, las políticas deben planificarse pensando
en una “Sociedad para Todas las Edades”, fomentando (sobre todo en estas épocas
donde el “mercado avanzó sobre la gente”) la solidaridad para evitar actos
discriminatorios y de marginación social.
El compromiso es de todos: es hora de
tomar conciencia plena del fenómeno y actuar de inmediato, no sólo ya para
protegerlos de su vulnerabilidad, sino para proponer estrategias en los ámbitos
sociales, culturales, políticos y de salud. Hay que tener en cuenta que el
grueso número de estos Ancianos ya están viviendo entre nosotros y somos
nosotros mismos quienes integraremos estas estadísticas.
En los veinte años
transcurridos entre Viena y Madrid, la mayoría de las estadísticas y
proyecciones integran ya el creciente colectivo de Adult@s Mayores, por lo tanto
el compromiso ético debe ser la exigencia de cumplimiento y no la renovación de
promesas, como se dijo en la II Asamblea Mundial sobre Envejecimiento.
Nuestra
percepción es que ya se están cumpliendo algunas metas y que al llegar al 2007
(primer quinquenio) algunas de las pautas se habrán alcanzado, el desafío es la
“insistencia” para acceder a la tan mentada “Sociedad para Todas las Edades”;
más justa y equitativa.
Plan de Acción Internacional-Viena-1982
De los Autores
“Autonomía y
Vejez” Revista “Geriátrika” Año XII, Vol. 12 Nº 8. Septiembre-1996
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