Comisión Los Adultos Mayores y sus Derechos

     

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Entre Viena 1982 y Madrid 2002,
“Si bien 20 años no es nada.... como dice un hermoso Tango , “no hemos venido a Madrid para renegociar proyectos, sino con el imperativo ético de hacerlos cumplir”.

Autores: Lic. Nora Pochtar Pszemiarower y Dr. Santiago N. Pszemiarower, Agosto-2002

Foro Mundial de ONG´s
Celebrado en Madrid, (5-9 de abril de 2002) previo a la “II Asamblea Mundial sobre Envejecimiento (Naciones Unidas)”, para darle voz a los 600 millones de Adultos Mayores de 60 y más años, concurrieron 3000 personas representando a 117 países. Algunas de las Propuestas y Recomendaciones de acción para los Gobiernos y la Sociedad Civil, fueron:

“Las asociaciones de personas mayores tienen que adaptarse a un entorno cambiante y en correspondencia definir agendas de actuación plurales y solidarias, con propuestas que expresen el compromiso con las diferentes generaciones y el aprendizaje compartido entre personas mayores de todo el mundo; igualmente tienen que relacionarse con otros movimientos y organizaciones sociales con el fin de reforzar un enfoque transversal del envejecimiento”.

Por ello es fundamental, como señala otra de las Recomendaciones, que:

“Los gobiernos y la sociedad civil deben reconocer la capacidad de las personas mayores para contribuir al desarrollo social. Dicho reconocimiento ha de basarse en el respeto a la diversidad cultural, étnica y de experiencias de vida de las mujeres y hombres mayores”.

“Los gobiernos y la sociedad civil deben propiciar el aprovechamiento del recurso social que suponen las personas mayores, para el desarrollo de sus países, en tareas de solidaridad intergeneracional y con otras personas mayores, preservando siempre su dignidad”.

También fueron importantes los aportes del Ministro Español de Trabajo Don Juan Carlos Aparicio: “Para que las Personas Mayores contribuyan voluntariamente al mercado de trabajo es esencia: “luchar contra cualquier exclusión o discriminación por razón de edad, fomentar el aprendizaje permanente, promover la jubilación flexible y progresiva y reforzar las medidas para aumentar la participación laboral de las mujeres”; y del Director General de la Organización Internacional del Trabajo (O.I.T.) Don Juan Somavía: “Para las Personas mayores, la inclusión social significa obtener unos ingresos decentes derivados de su trabajo o de su pensión de jubilación, así como contar con la posibilidad de participar en la vida de la comunidad mediante el empleo, el trabajo voluntario u otras actividades”. Todo ello contribuyendo a una cada vez más creciente participación de los Mayores.

Para quienes trabajamos desde hace años en Derechos Humanos, ha sido un logro que los participantes del Foro y la Asamblea decidieran: “reiterar que los procesos de globalización sin derechos humanos y sin igualdad resultan inconcebibles e inaceptables y esto es especialmente decisivo en lo que se refiere a los derechos de las personas mayores. Reclamando la redacción de una Convención promovida por las Naciones Unidas para la eliminación de cualquier forma de discriminación hacia las personas mayores, como instrumento de rango superior que realmente protegiera los Derechos Humanos de este grupo de población”.

Si la ONU acepta la propuesta, las ONG´s esperan que esta Agencia elabore actuaciones concretas, “de forma que la política del envejecimiento esté siempre encima de la mesa de los gobiernos, y no aparezca cada veinte años como mera anécdota”, reclamó en Madrid la Copresidente del Foro de ONG´s, Maria Rodriguez, y bien cierto es, ya que en la Declaración de Viena y en el Programa de Acción se manifestaba una grave preocupación ante las persistentes violaciones de los derechos humanos en todas las regiones del mundo y la falta de recursos eficaces para las víctimas. También se expresaba preocupación por las violaciones de los derechos humanos en los conflictos armados, que afectan a la población civil, en particular a las mujeres, los niños, los ancianos y los discapacitados. Sin embargo recién en 1991 Naciones Unidas aceptó la Declaración de Derechos y Responsabilidades de las Personas de Edad, elaborada por la Federación Internacional de la Vejez.

Asimismo, en el Documento Final redactado en el Foro, sus asistentes insistieron en recordar a los Gobiernos su responsabilidad para garantizar a los Mayores el lugar de pleno derecho que les corresponde en la sociedad, unas pensiones dignas y atenciones y cuidados sociosanitarios.

Las Organizaciones se mostraron a favor de una jubilación flexible cuando ésta sea optativa, gradual o permita alargar la vida activa.

En sus conclusiones, sus representantes pidieron a la ONU, cuya II Asamblea Mundial del Envejecimiento se desarrollaba en forma paralela, la redacción de una carta específica de Derechos de los Mayores y la creación de un organismo específico encargado de vigilar su cumplimiento. Este Foro reiteró, además, su apuesta por la creación de una Agencia Internacional específica, que actúe a favor de las personas mayores al igual que UNICEF trabaja por la infancia.

Vale la pena tener en cuenta, en relación a estos temas cómo definió la II Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento, las prioridades: 1ª) Los Mayores y el desarrollo; 2ª) Fomentar la salud y el bienestar de las Personas mayores; 3ª) Crear un entorno favorable y propicio.

Los Gobiernos también se han comprometido a no escatimar esfuerzos para la promoción de la democracia; reforzar el estado de derecho; promover la igualdad de género, los Derechos Humanos y las libertades fundamentales y eliminar todas las formas de discriminación, incluyendo la discriminación por edad, reconociendo que las personas a medida que envejecen, deben disfrutar de una vida plena, sana, segura y con una participación activa en la vida cultural, social, económica y política de sus sociedades.

Enfatizando la necesidad de incorporar el Envejecimiento a las estrategias sociales, económicas y políticas, los Gobiernos reconocieron que las políticas específicas dependerán de las condiciones de cada país. También reconocieron la necesidad de incorporar una perspectiva de género en todas las políticas y programas para que tomen en cuenta las necesidades y experiencias de las mujeres y de los hombres.

Para abordar los retos asociados al Envejecimiento, la Declaración también subraya la importancia de la investigación internacional en asuntos relacionados con el envejecimiento, el acceso a la educación y los programas formativos, a que las personas mayores tengan un papel más relevante y a la necesidad de crear oportunidades para las personas mayores, de modo que puedan continuar trabajando tanto como deseen. Los Gobiernos también reconocen la necesidad de reforzar la solidaridad entre generaciones y fomentar las relaciones de interés mutuo entre generaciones.

"El potencial de las personas mayores es un fundamento importante para el desarrollo futuro, que permite a la sociedad confiar cada vez más en su destreza, experiencia y sabiduría, no sólo para asumir el liderazgo de su propia mejora, sino también para participar activamente en el conjunto de la sociedad", afirmaron los representantes de los Gobiernos.

Durante el desarrollo del Foro, la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de Argentina, coordinó dos Mesas Redondas:

1) “Las Mujeres Adultas Mayores y sus Derechos”
(fundamentada según Documentos Madrid-2002)

“La pobreza en el grupo de personas mayores tiene una fuerte dimensión de género. La esperanza de vida de las mujeres es mayor que la de los hombres. Por consiguiente, es probable que las mujeres sean más tiempo pobres al final de sus vidas. Las posibilidades de que una mujer pierda a su cónyuge son mayores y las mujeres tienden menos que los hombres a contraer matrimonio de nuevo. El número de mujeres de más de 60 años que han perdido a su pareja supera con creces al de hombres en la misma situación. En algunos países, es habitual que a las viudas se les niegue el acceso a los recursos o el control sobre los mismos. Asimismo, en muchas sociedades los derechos de sucesión de las mujeres no se reconocen como es debido. Cabe la posibilidad de que los bienes del marido, incluyendo la casa, el equipo agrícola y el dinero, se distribuyan entre otros miembros de la familia. En tales países, la viudez se ve como una pérdida de posición social, con lo cual significa mucho más que la pérdida del marido, significa también la pérdida de una entidad independiente. El incremento del número de viudas en el próximo siglo traerá consigo una serie de desafíos para nuestras sociedades, que consisten en ofrecerles no sólo urgente y necesario apoyo que requieren sino también oportunidades para que puedan ser autosuficientes”. (1)

“El género, tema él mismo nuevo en la mayoría de los programas de política, es de especial importancia para definir las relaciones sociales en el mundo que envejece. La mujer es más longeva que el hombre y a lo largo de su vida tiene menos oportunidades que éste de acumular recursos financieros y de otra índole. En muchas sociedades del mundo en desarrollo la mujer tiene derechos económicos y sociales restringidos. Cuando los Estados dependen de la familia para apoyar a las personas de edad, y cuando sólo el hombre tiene una sólida base financiera, los padres que sólo tienen hijas pueden pasar verdaderos apuros. Con la disminución del tamaño de la familia aumentará el número de familiasque sólo tienen hijas, y se producirán divisiones financieras entre las familias que tienen “hijos varones sólo” y las que tienen “hijas sólo”; las divisiones atribuibles al sexo dentro de la sociedad tendrán graves consecuencias para las personas de edad. No obstante, los principales donantes y los organismos de la dinámica de género de un mundo que envejece. (2)

En América Latina:

“Debido a que la población general de la región es relativamente joven, hasta ahora se ha prestado poca atención en las actividades de investigación y servicios a las mujeres de edad madura o de edad avanzada”. Los últimos días de la vida de la mayor parte de las mujeres de edad se hallan marcados por la soledad, por el abandono y por la insuficiente satisfacción de sus necesidades económicas, con escasas oportunidades de empleo, si es que tienen alguna, y acceso limitado a servicios sociales. (3)

Las causas exógenas tienen un efecto negativo triple sobre las mujeres de edad que viven en distintos niveles de pobreza. El IDH/95 indica que casi una tercera parte de la población, cerca de 1.300 millones de personas, viven por debajo del umbral de pobreza, de las cuales el 70 % son mujeres. El efecto triple se puede representar del siguiente modo: mujeres+pobres+ancianas.

Así abordó la temática como Panelista el Sr. Nadal Noël Rey, Presidente-Fundador de FIAPA Internacional y Honorífico de FIAPAM, con sus jóvenes 90 años.

“Hablar de las Mujeres Adultas Mayores es hablar de un grupo olvidado. Claro que decimos “los mayores” incluyendo hombres y mujeres pero, al hablar de derechos, nos basamos en los que convienen a los hombres sin pensar que la condición femenina tiene sus condiciones particulares, sus exigencias naturales; que El proceso de vida de la mujer no es idéntico al del hombre y que pues necesita la mujer adulta consideración especial adaptada a su peculiaridad.

El grupo de las mujeres adultas mayores lo componen buen número de viudas; las estadísticas indican que, de por el mundo, las mujeres siguen viviendo más años que los hombres. Entonces sí que merman los recursos económicos pues no se les suele acordar sino parte de la jubilación del marido. Sin embargo, los gastos básicos de la vida cotidiana quedan idénticos (alquiler del piso, cargas para agua, electricidad, etc.) parece lógico se calculen las pensiones para viudas teniendo en cuenta esas realidades.

La mujer adulta mayor particularmente, tiene mucho que decir, mucho que “enseñar” a los que emprenden el camino arduo de la vida. Que la vida no se aprende sólo en los libros, que no puede idearse desde lo abstracto de la mera reflexión. La vida no se conoce, ciertos aspectos de la vida no se descubren al hombre sino cuando está a punto de perderla. Es ceguera y tontería no saber escuchar a los mayores. Y a esas mujeres que conocieron en su cuerpo y su alma agravios, percances, esperanzas; que todo lo probaron en la cruda realidad; que aguantaron las ondas no previstas de lo que se pretende fue la Historia; que tuvieron que enfrentarse con la falsedad y la hipocresía; que lucharon para sobrevivir ellas y los suyos, es preciso se les de la posibilidad de expresarse.

La sociedad tal como la imaginamos no puede menospreciar y desechar a quienes la construyeron. Aunque la vida moderna afloje los lazos familiares, tuviera que puntualizar lo que los hijos les deben a los padres. Se han fijado límites al individualismo que, a menudo, no es sino el disfraz del egoismo.

Si, de verdad, queremos “una sociedad para todas las edades”, los derechos y el papel de cada grupo han de respetarse. Por lo que se refiere a las mujeres adultas mayores, que se les asegure las necesidades económicas y que ese grupo, hoy día postergado, tenga la posibilidad de expresarse y obrar dignamente. Si se le manifiesta algo de consideración y amor, recuperará su sitio y papel en una sociedad fraternal porque habrá recuperado algo sin lo cual es imposible vivir, eso es la esperanza”.

Conclusiones de la Mesa

- Soportan la carga de las percepciones negativas de que son objeto los Mayores, lo cual se agrega a la acostumbrada discriminación social y económica de la Mujer.
- Las viudas y otras ancianas enfrentan con frecuencia la discriminación social y económica y tienen mayores posibilidades que los hombres de ser pobres y analfabetas
- Los Derechos a la jubilación y la herencia, el matrimonio voluntario, los servicios de salud y la No Discriminación, son particularmente importantes para las Mujeres Mayores.

- La violencia doméstica es un problema de Salud Pública y una cuestión de Derechos Humanos, se necesita un reconocimiento similar acerca de los malos tratos a los Mayores en cualquier ámbito.
- La salud de las mujeres, en especial la de las Mayores, está estrechamente vinculada con la discriminación y la pobreza.
- A pesar de todo, hay que tener en cuenta que las mujeres están representadas desproporcionadamente en el grupo de las personas Mayores y más desfavorecidas, son la piedra angular de los cuidados prestados en la comunidad.

2) Mesa Derechos Humanos y Adultos Mayores
Fundamentación

“Los estereotipos respecto de la vejez mediatizan la visión que la población general tiene sobre sus posibles necesidades, los valores y los beneficios que pueden tanto aportar como recibir de la sociedad. (4)

Cuando se habla del Derecho a una vivienda digna, no puede ni debe obviarse la elección del domicilio, uno de los atributos de la persona física o jurídica, por lo cual toda variación del mismo debe ser, en principio, voluntaria. En el caso de los Mayores, la cronología no establece que carezcan de ese derecho y del cambio de residencia como elección.

Se estima que un porcentaje significativo de la población mayor está expuesto a la violación de sus Derechos (abuso físico, psíquico, económico,etc.) por acción u omisión. La realidad nos golpea con estadísticas que indican que la falta de denuncia obedece, en realidad, a un sistema judicial y policial no capacitado para recorrer el camino que sancione la violencia.

La calidad de los actores no capacitados ni sensibilizados en la temática, complica más aún este camino: Jueces, Abogados, Médicos, profesionales de Trabajo Social o Psicología, que desconfían del relato, lo minimizan, buscando soluciones precarias que no contemplan la amplitud de la problemática, transformando una vez más al anciano en víctima, esta vez de un sistema que no cumple con su cometido.

La victimización secundaria puede tener efectos más perniciosos, a veces, que el hecho violento en sí, ya que aumenta la sensación de desprotección del sistema y la frustración condiciona a la víctima a descreer en todo el entorno social”.

Resumen de Ponencias

Don Modesto Chato de los Bueys se centró en los Derechos de las Personas Mayores a la Educación Permanente y a la Cultura, abogó por considerar la Educación como una necesidad para los jubilados y no limitarla sólo a los más jóvenes, instaurando con ello el concepto de “educación permanente”. A su juicio, la educación es “una necesidad para el desarrollo personal y social, un derecho de la propia persona”, instó a “desterrar” la concepción sinonímica de los términos jubilación e inactividad y orientar la Educación de este colectivo teniendo en cuenta las estructuras educativas de los países en los que residen.

"El Prof. José Manuel Ribera Casado desarrolló el tema "Discriminación en el Área de Salud". Señaló con diferentes ejemplos como el anciano es discriminado de forma habitual en la sociedad actual. En ese contexto la discriminación en materia de salud no es sino una más. Expresó situaciones de discriminación muy habituales en los siguientes campos: a) Prevención y Atención Primaria de salud; b) Acceso a la alta tecnología (unidades especiales, medios diagnósticos y terapéuticos, etc.); c) En los ensayos clínicos y tratamientos farmacológicos. Comentó a continuación las posibles causas de este hecho, relacionándolos tanto con la menor capacidad de defensa de la persona mayor como con el ambiente hostil y competitivo en que deben desenvolverse. Por último apuntó algunas posibles vías de mejora que, a su juicio, deben ir por los siguientes caminos: I) A través de la propia sociedad, sensibilizándose en este punto, educando a la ciudadanía, exigiendo medidas a las administraciones y facilitando las "quejas" por parte de los interesados. II) A través de los profesionales, lo que implica una buena formación de todos ellos, médicos o no, en este campo y un deseo especial de superar cualquier forma de "ageísmo". III) A través de los poderes públicos que deben arbitrar recursos y aceptar como algo obligado la igualdad del colectivo de más edad, ante cualquier otro".

Conclusiones

Los prejuicios -considerados como el estado mental que permite la discriminación- configuran un aspecto muy arraigado de la cultura de ciertas sociedades y, casi siempre, van acompañados de falsas opiniones, que toman la forma de estereotipo.

Existe la idea que la gente deja de ser persona en virtud de tener un número determinado de años, se utiliza la edad para definir capacidad y roles. Es el proceso de una sistemática discriminación contra la gente simplemente por el hecho de ser Mayor, que se expresa en el tratamiento diferencial, en la calidad de atención médica.

La persona mayor no sólo es miembro de la familia, sino también de la Sociedad, es decir, un ciudadano con una historia productiva, creador de riqueza social y, por lo tanto, con plenos derechos para exigir que la Sociedad, a través del Estado, le devuelva parte de su contribución social en forma de pensiones y jubilaciones suficientes, viviendas adecuadas y servicios sociales que le garanticen una vida digna, autónoma y libre. Actualmente estamos transitando una situación particularmente crítica, donde en muchas familias coexisten la jubilación de los mayores con el desempleo de los más jóvenes (que en muchísimas ocasiones, les proporcionaban ayuda económica), de manera que ambas generaciones, aunque por causas diferentes, sufren la pérdida de autoestima y marginación social, las cuales suelen ser disparadores de violencia familiar.

La victimización social del Anciano comienza por los mitos y prejuicios que la justifican, y terminan con su discriminación. La discriminación contra los Mayores es una experiencia a la que todos podríamos llegar, SALVO que los parámetros sociales sean modificados entre TODOS: “las actuales y las futuras víctimas”.

FINALMENTE

En el Foro se compartieron experiencias, intercambiaron ideas y diseñaron estrategias. Pero el verdadero trabajo comienza ahora en la continuidad de las acciones con coherencia y la vigilancia del cumplimiento de lo acordado, tanto por parte de los Gobiernos como de las Organizaciones de la Sociedad Civil. Parafraseando el título del video de Naciones Unidas “NO HAY TIEMPO QUE PERDER” (Viena 1982), los siguientes temas son impostergables:

- Creación de Proyectos que generen ingresos.
- Intercambio de ideas sobre las prácticas más idóneas.
- Capacitación de Profesionales de la Salud y de Servicios Sociales.
- Investigación en apoyo de la elaboración de normas y programas.
- Formulación, vigilancia y evaluación de la política y los programas.
- Difusión y defensa de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales.
- Reconocer que la pobreza entre los mayores está estrechamente relacionada con los niveles de educación (IDH/95).
- Dar participación a los Mayores en las políticas de erradicación de la pobreza, sin olvidar que las mujeres representan el 55 % de la población mayor.
- Promover la solidaridad intergeneracional necesaria para consolidar los sistemas de bienestar público y la Calidad de Vida de los Mayores y los más jóvenes.
- Posibilitar a las personas mayores el mismo acceso a la asistencia preventiva y curativa que el resto de la población, evitando su discriminación. (5)

El desafío que plantea el Siglo XXI consiste en lograr una sociedad que acoja a las Personas de Edad como parte integrante de su porvenir y las incluya como asociados indispensables en el empeño de alcanzar una futura sociedad para todas las edades.

En los veinte años transcurridos entre Viena y Madrid, la mayoría de las estadísticas y proyecciones integran ya el creciente colectivo de Adult@s Mayores, por lo tanto el compromiso ético debe ser la exigencia de cumplimiento y no la renovación de promesas.

La realidad es que las políticas deben planificarse pensando en una “Sociedad para Todas las Edades”, fomentando sobre todo en estas épocas donde el “mercado avanzó sobre la gente” la solidaridad para evitar actos discriminatorios y de marginación social.

El compromiso es de tod@s: es hora de tomar conciencia plena del fenómeno y actuar de inmediato, no sólo ya para protegerlos de su vulnerabilidad, sino para proponer estrategias en los ámbitos sociales, culturales, políticos y de salud. Hay que tener en cuenta que el grueso número de est@s Mayores ya están viviendo entre nosotro@s y somos nosotr@s mism@s quienes integraremos estas estadísticas.

BIBLIOGRAFIA

1) Organización Internacional del Trabajo. II Asamblea Mundial sobre Envejecimiento. 2002
2) La situación del Envejecimiento de la Población Mundial. Asuntos Económicos y Sociales. Naciones Unidas. 2001.
3) La situación de la Mujeres de Edad en América Latina. Asuntos Económicos y Sociales. Naciones Unidas. 2001
4) Libro “Ancianidad y Derechos Humanos”. Coautores Lic. Nora Pochtar Pszemiarower y Dr. Santiago N. Pszemiarower. Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. 2000.
5) Informe Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. II Asamblea Mundial sobre Envejecimiento. Madrid-España. Abril-2002.

Fueron consultados:
Informes de la Red Latinoamericana de Gerontología.
Revista InfoIberoamérica. FIAPAM

 


Contactos
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Dr. Santiago Pszemiarower santipsz@ar.inter.net
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