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“Impacto de un Desastre en la
Sintomatología Mental de los sujetos afectados.
ESTUDIO EPIDEMIOLÓGICO EN LA CIUDAD DE RÍO TERCERO”
EXPLOSIONES OCURRIDAS LOS DÍAS 3 Y 24 DE
NOVIEMBRE DE 1995
EN LA FÁBRICA MILITAR DE EXPLOSIVOS DE RIO TERCERO, CÓRDOBA.
NIVERSIDAD NACIONAL DE CÓRDOBA.
SECRETARÍA DE EXTENSIÓN UNIVERSITARIA.
Lic. en Psicología Cecilia Ag-ero Gioda.
Lic. en Psicología Diana Scorza.
Año 2001
Capítulo IV: CONJCLUSIONES
En el presente capítulo, se presentarán las conclusiones del
estudio de acuerdo a los objetivos planteados para el mismo.
Es importante aclarar que en la etapa de recolección de datos
fue posible cumplir con lo establecido en el diseño de la muestra, con
respecto a la distribución de los sujetos por cuota según las variables sexo
y edad de la población general (de acuerdo a los datos obtenidos en el
último Censo poblacional de la ciudad). En relación a la variable sexo la
distribución entre hombres y mujeres fue pareja. Con respecto a edad la
mayor cantidad de sujetos se encontró en el intervalo de entre 18 – 34 años.
En cuanto al nivel educativo los mayores porcentajes se dan
en primaria incompleta y completa, disminuyendo sucesivamente a medida que
avanza el nivel de instrucción.
1.
El primer objetivo, apunta a conocer la frecuencia y
distribución de la sintomatología mental en los sujetos afectados por el
desastre.
Se obtuvo una media de sintomatología mental, Media CESIM, de
29,8; luego de establecerse los diferentes niveles de sintomatología mental
se obtuvieron los siguientes resultados:
Corresponden al nivel bajo de sintomatología mental un 13,1 %
(14 casos), al nivel medio un 47,7% (51 casos), al nivel alto un 24,3 % (26
casos) y al muy alto un 15 % (16 casos).
De este modo, el mayor porcentaje corresponde al nivel medio
de sintomatología mental. Por otro lado, solamente el 13,1 % se distribuye
en el nivel bajo. Esto
implicaría que en la ciudad de Río Tercero la existencia de sintomatología
mental es generalizada, por lo que se podría determinar que la presencia de
síntomas es “normal”.
Asimismo la distribución de los sujetos en los niveles de alta y muy alta
sintomatología mental, implicaría que un importante porcentaje de la
población (39,3 %) se encuentran por encima de la media CESIM.
2. En
relación a la asociación entre Sintomatología Mental y sentimiento de
vulnerabilidad, riesgo tecnológico y otras variables psicosociales, que
responden al segundo objetivo, serán presentadas sucesivamente.
A.
Sentimiento de vulnerabilidad: como se estableció en el
capítulo anterior, en cuanto a sentimiento de vulnerabilidad frente al
riesgo tecnológico se determinaron niveles del mismo: bajo (media 18,8),
medio (media 29,1) y alto (media 43,8). Al relacionarlo con sintomatología
mental, se encontró una diferencia de medias estadísticamente significativa
entre los diversos niveles de sentimiento de vulnerabilidad y sintomatología
mental.
Se observó que a mayor sentimiento
de vulnerabilidad al riesgo tecnológico, mayor fue la sintomatología mental.
Esto significaría que el sentirse
vulnerable ante este tipo de riesgo, provoca un malestar psicológico que se
traduce en un aumento de la sintomatología mental.
Es necesario recordar que el sentimiento de vulnerabilidad
incluyó diversos aspectos, por lo que los sujetos que se sienten vulnerables
presentan:
-
cambios luego de las explosiones, principalmente en el estado
de ánimo y en la conducta, y esos cambios persisten en la actualidad.
-
recuerdos recurrentes relacionados con las explosiones.
- miedo
y/o preocupaciones en relación al riesgo tecnológico.
Estos fenómenos provocarían una tensión psíquica que podría
ser el motivo del aumento de la sintomatología mental.
Como se refiere en el marco teórico, la persistencia de las
consecuencias psicológicas de la vivencia de situaciones traumáticas
dependen fundamentalmente de las características del evento, la personalidad
previa y la calidad del apoyo social de los sujetos. El alto porcentaje
encontrado en los niveles de sentimiento de vulnerabilidad medio y alto
(65,4 %) hace pensar que en la población de Río Tercero existen otros
factores que también intervienen en la
permanencia de estas manifestaciones a largo plazo, que estarían
relacionadas con la exposición al riesgo y a la amenaza permanente.
En
la investigación “Sentimiento de vulnerabilidad en niños de escuelas
primarias. Estudio comparativo entre una ciudad que vivió un desastre (Río
Tercero) y otra que no lo ha vivido (Almafuerte)”, al comparar el
sentimiento de vulnerabilidad en ambas ciudades con similar riesgo
tecnológico, se concluyó que “El sentimiento de vulnerabilidad está
determinado no solamente por el riesgo real y objetivo de la ciudad, sino
también por el hecho de haber vivido un desastre / La vivencia de un
desastre aumenta el sentimiento de vulnerabilidad ante el riesgo que lo
produjo / El aumento del sentimiento de vulnerabilidad es una consecuencia
psicológica a largo plazo provocada por la vivencia de un desastre"
(1)
Teniendo en cuenta que la recolección de datos se realizó a poco tiempo de
cumplirse los seis años del desastre, se podría considerar que el
sentimiento de vulnerabilidad frente al riesgo
tecnológico sería una consecuencia a largo plazo de la vivencia del
desastre.
B. Riesgo
tecnológico:
esta variable fue estudiada a partir de la distancia del
evento y del polo petroquímico. Tal como fue explicitado se consideró la
zona de residencia actual y la zona donde se encontraban los sujetos en el
momento de las explosiones.
Al
relacionar distancia al riesgo tecnológico actual (RT1) con sintomatología
mental no se encontró diferencia significativa de medias entre las zonas
cercana, media y alejada.
Esto significaría que el estar más alejado o más cercano al riesgo
tecnológico no es un factor que determine el nivel de sintomatología
mental. Es decir, el riesgo tecnológico afectaría
de manera similar a toda la ciudad.
Al
relacionar distancia del riesgo tecnológico en el momento de la explosiones
(RT2) con sintomatología mental se encontró que sólo existe una diferencia
estadísticamente significativa de medias entre las zona cercana y media.
Esto permite pensar que a mayor exposición al
riesgo de muerte, mayor es la sintomatología mental.
En
la investigación antes mencionada fue encontrada la misma tendencia en
relación al sentimiento de vulnerabilidad: “Es posible establecer una
relación proporcional entre exposición al riesgo de muerte y sentimiento de
vulnerabilidad..."
(2)
En
relación a la zona alejada, donde no se encontró diferencia estadísticamente
significativa de medias con las zonas cercana y media, se podría pensar que
existen otros riesgos de importancia. En la investigación anterior en esta
zona se vio reflejada la preocupación por otros factores de riesgos
(delincuencia, violencia social y familiar), los que podrían incidir en la
sintomatología mental encontrada.
C. Otras
variables psicosociales:
Las otras variables que se incluyeron en el estudio fueron:
- Sexo:
Al relacionar las medias de sintomatología mental en mujeres (34,3) y
hombres (25,2), se encontró una diferencia estadísticamente significativa
.
De este modo, las mujeres
presentan mayor sintomatología mental que los hombres.
Otros estudios epidemiológicos confirman esta tendencia; al
respecto algunos autores refieren que tal situación respondería a las
contradicciones y tensiones entre la experiencia vital y las expectativas
de género. (Burín, 1990) También hacen referencia a que las mujeres
tienden a tomar más conciencia de los problemas psicológicos y a
expresarlos. (Burijovich, 1999)
- Edad:
Al relacionar esta variable con sintomatología mental, no
se encontró diferencia estadísticamente significativa entre las medias de
los diferentes intervalos de edad.
Por esta razón se podría concluír que la variable edad no
tiene relación con la variable sintomatología mental.
-
Nivel
Educativo:
Al relacionar esta variable con la variable
sintomatología mental se observó una diferencia
estadísticamente significativa de las medias entre los niveles de
instrucción más bajos y los más altos, encontrándose en los miveles más
bajos la mayor sintomatología mental .
Esto refleja que a mayor nivel
educativo, menor es la sintomatología mental.
Esta tendencia también se encontró en otros estudios de
sintomatología mental y podría significar que
el nivel de instrucción representa un recurso de salud mental.
-
Familiares en zona cercana:
Al relacionar la media de sintomatología mental de quienes
tuvieron familiares en zona cercana a las explosiones (31,7) con la media
de los que no tuvieron (24,8) se encontró una diferencia estadísticamente
significativa.
Es decir, que la sintomatología
mental de los sujetos que tuvieron familiares cercanos en la zona más
próxima al desastre es mayor que quienes no los tuvieron.
En la investigación anterior se encontró con respecto al sentimiento de
vulnerabilidad la misma tendencia, por lo que se concluyó que el mismo
aumentaba en aquellos niños que si bien ellos no se encontraban en la zona
cercana al evento, sí lo estaban sus padres.
Esto reflejaría que no sólo incide en el sufrimiento
psíquico el haber vivido la exposición propia al riesgo de muerte, sino
también el de las personas afectivamente más importantes.
- Daños
sufridos:
Si bien un muy alto porcentaje expresó haber sufrido daños a causa de las
explosiones, al relacionar esta variable con sintomatología mental no se
encontró diferencia estadísticamente significativa entre las medias de los
que sufrieron daños con los que no los sufrieron.
- Familiares
y/o amigos heridos:
Al relacionar esta variable con sintomatología mental, se
observó una diferencia estadísticamente significativa entre la media de
sintomatología mental de quienes tuvieron familiares y/o amigos heridos
(37,0) con la media de quienes no los tuvieron (25,8).
De este modo, quienes tuvieron
familiares o amigos heridos presentaron mayor sintomatología mental que
los que no lo tuvieron.
-
Familiares y/o amigos fallecidos:
Al relacionar esta variable con sintomatología mental, se
encontró una diferencia estadísticamente significativa entre la media de
sintomatología mental de quienes tuvieron familiares y/o amigos fallecidos
(36,4) con la media de quienes no los tuvieron (27,4).
Por lo tanto, quienes tuvieron
familiares o amigos fallecidos presentaron mayor sintomatología mental que
los que no lo tuvieron.
Si se realiza una comparación entre la sintomatología
mental de las variables “familiares y/o amigos heridos o fallecidos” con
la variable “familiares en zona cercana a las explosiones”, se observa una
mayor sintomatología mental en las primeras que en la segunda. Esta
situación podría significar que en el pasaje de
la vivencia sobre un potencial riesgo a la afectación concreta del mismo,
existe una importante diferencia en el sufrimiento psíquico manifestado
por un aumento de la sintomatología mental.
- Prevención:
Esta variable fue estudiada en relación a si los
encuestados habían participado en programas de prevención ante el riesgo
tecnológico.
Al relacionar la variable prevención con sintomatología
mental, se observó una diferencia estadísticamente significativa entre las
medias de quienes habían participado en programas de prevención (23,8) y
de quienes no lo habían hecho (31,2).
La sintomatología mental de quienes participaron en
programas de prevención ante el riesgo tecnológico es considerablemente
menor que los que no lo hicieron.
Se podría considerar que el
conocimiento de qué hacer ante una situación de peligro reduce no solo el
riesgo mismo, sino las consecuencias a nivel psicológico que esto puede
provocar.
Esto fue observado en el estudio anterior con respecto al
sentimiento de vulnerabilidad, donde se concluyó que “la información
asociada a la prevención, disminuye el sentimiento de vulnerabilidad y las
condiciones reales y objetivas de vulnerabilidad"
(3)
También se confirma esta situación al analizar el ítems que
apuntó a recabar información sobre si los encuestados consideraban
necesario la implementación de este tipo de programas, donde un muy alto
porcentaje (84,1 %) dieron respuestas positivas.
Si se analizan los porcentajes encontrados en las opciones
que refieren a los tipos de prevención (charlas informativas, simulacros y
distribución de elementos de protección), se observa que si bien el
porcentaje dado en las tres opciones es alto, el mayor de ellos es el
correspondiente a las charlas informativas.
Esta situación posiblemente se deba a que si bien los
simulacros y la distribución de elementos de protección son más efectivos,
también serían los que mayor monto de angustia podrían provocar, tanto por
el hecho de actualizar lo vivido como por enfrentarse, a través del “como
si” a la posibilidad de sufrirlo nuevamente; o sea no solamente se habla
(charlas informativas), sino que además en estos casos se lo actúa.
- Percepción
subjetiva de la vivencia del desastre:
Como ya se explicó, esta variable apuntó al estudio del significado
subjetivo que los sujetos le dieron al hecho de haber vivido un desastre.
Las diferentes respuestas fueron clasificadas en “sin importancia”,
“importante” y “muy importante”.
Al relacionar esta variable con sintomatología mental se
encontró una diferencia estadísticamente significativa entre las medias de
los grupos sin importancia (23,6) y muy importante (36,6).
Por lo tanto, aquellos sujetos que
consideran a la vivencia de las explosiones como un hecho muy importante
en su vida, presentan una sintomatología mental considerablemente mayor
que los que expresaron que no tuvo significado alguno.
A partir de esto, podría interpretarse que
el valor subjetivo de la vivencia traumática tendría
incidencia sobre las consecuencias psicológicas posteriores al mismo,
expresadas a través de la presencia menor o mayor de síntomas mentales.
3. Con
respecto al tercer objetivo que apunta a identificar las posibles
diferencias entre la población afectada por el desastre de Río Tercero y la
población de la cuidad Córdoba, a través de la comparación de la información
analizada (obtenida) en el presente estudio con la del Segundo Estudio
Epidemiológico de Sintomatología Mental (realizado en 1998), se llegó a las
siguientes conclusiones:
- En
relación a la comparación de la media de sintomatología mental de
ambos estudios se encontró una diferencia estadísticamente significativa.
El valor de la media en Río Tercero fue de 29,8 y en Córdoba, de 21,8.
De este modo, la sintomatología
mental en promedio de la población de Río Tercero es considerablemente
mayor que la de la ciudad de Córdoba.
Teniendo en cuenta las consideraciones que se han planteando en relación a
las diferentes variables analizadas, que dan cuenta de la incidencia de la
vivencia de un desastre en la sintomatología mental y la afectación del
riesgo tecnológico en los habitantes de Río Tercero, se podría decir que
esta situación marca una diferencia fundamental con la ciudad de Córdoba.
Podría considerarse que esta diferencia es la que provocaría
el
aumento en la sintomatología mental de los sujetos que viven en Río
Tercero; por lo tanto, la vivencia de un desastre y la exposición al
riesgo tecnológico serían factores que aumentarían el malestar
psicológico, expresado a través de una mayor sintomatología mental.
- Al
comparar la variable sexo con la media de sintomatología mental en
Río Tercero y Córdoba, se encontró una diferencia estadísticamente
significativa con respecto a las mujeres (media Río Tercero, 34,3 – media
Córdoba, 22,5). En cuanto a los hombres no se encontró dicha diferencia,
siendo por otro lado una media menor que en el caso de las mujeres (media
Río Tercero, 25,2 – media Córdoba 21,0).
De este modo, las mujeres de la ciudad de Río Tercero presentan en
promedio una sintomatología mental mayor que las mujeres de la cuidad de
Córdoba.
En ambos estudios, las mujeres son las que mayor
sintomatología mental presentan.
- Al
analizar la variable edad y al comparar las medias de los
diferentes intervalos con sintomatología mental de ambas investigaciones,
se encontró una diferencia estadísticamente significativa entre 18 a 64
años.
Por lo tanto, los sujetos entre 18 y 64 años de
la ciudad de Río Tercero presentan en promedio una sintomatología mental
mayor que los sujetos de las mismas edades de la cuidad de Córdoba.
- Al
comparar los resultados obtenidos en las dos investigaciones con respecto
a las subescalas del CESIM que apuntan a detectar qué tipo de
sintomatología mental se observó con mayor frecuencia, se arribó a las
siguientes conclusiones:
En Río Tercero se observa un aumento en la frecuencia que presentaron
puntuaciones altas en la mayoría de los factores.
Los mayores porcentajes presentados en Río Tercero se dieron en los
factores que hacen referencia a síntomas de ansiedad / angustia / temores
e intolerancia a la frustración.
En Córdoba este último factor también se presentó como el más frecuente,
junto al de rasgos de rigidez. Es importante aclarar que cuando se habla
de mayor frecuencia en Río Tercero la misma supera el 40 % en ambos
factores, en cambio en Córdoba están por debajo del mismo.
El aumento en los porcentajes encontrados en Río Tercero podría tener
directa relación con los aspectos planteados con respecto al aumento de la
sintomatología mental.
En relación al factor intolerancia a la frustración, tal como fue
planteado, se encontraron altos porcentajes en ambas ciudades, lo que
podría estar relacionado con características sociales de la actualidad que
las atraviesan. El aumento registrado en Río Tercero, tendría relación
con el aumento general de la sintomatología.
Por otro lado, en la investigación “Sentimiento de vulnerabilidad en niños
de escuelas primarias. Estudio comparativo entre una ciudad que vivió un
desastre (Río Tercero) y otra que no lo ha vivido (Almafuerte),” se
caracterizó al sentimiento de vulnerabilidad asociado al riesgo
tecnológico a través de campos temáticos, entre lo que se incluían
miedos y preocupaciones, relato sobre el evento, con la carga afectiva
puesta en el mismo (ansiedad y angustia).
A partir de lo anteriormente planteados es que podría considerarse que
el alto porcentaje de síntomas de
ansiedad/angustia/temores encontrado en Río Tercero, podría ser un modo de
manifestación del sentimiento de vulnerabilidad ante el riesgo
tecnológico.
RECOMENDACIONES
A partir de los datos obtenidos en la investigación realizada
se desprende que, en la ciudad de Río Tercero es necesario crear Políticas
de Salud Mental que apunten a disminuir el malestar psicológico que se
manifiesta por medio de la sintomatología mental (que, como se observó, es
considerablemente mayor que en la ciudad de Córdoba)
Dichas políticas deben considerar las características de la
ciudad en relación a la vivencia del desastre y la exposición al riesgo
tecnológico, por lo que para realizar acciones concretas es necesario tener
en cuenta tanto la prevención como la asistencia a fin de disminuir dicho
malestar expresado en la presencia de sintamos mentales.
Con respecto a las estrategias a nivel asistencial (como modo
de disminuir la sintomatología mental), es necesario preservar espacios en
los que profesionales del área de la salud mental puedan trabajar a fin de
disminuir los altos niveles de sintomatología mental. Por lo que será
indispensable diseñar programas de atención tanto a nivel individual como a
nivel comunitario.
Es de importancia destacar que el sector comprendido por las
mujeres presentan niveles muy altos de sintomatología mental, incluso por
encima de los encontrados en la ciudad de Córdoba; por lo que se debe tener
en cuenta para que los programas puedan estar principalmente dirigidos a
dicho sector.
Otro dato de relevancia surge a partir de que aquellos
quienes participaron en programas de prevención presentan una sintomatología
mental considerablemente menor que quienes no participaron. Este dato no
sólo es referido en toda la bibliografía de desastre y riesgo, sino que
además ya fue reconocido ampliamente en la investigación anterior sobre el
sentimiento de vulnerabilidad.
Por esta razón se considera fundamental la implementación en lo inmediato
de planes de prevención frente al riesgo tecnológico, en conjunto con
organizaciones de la cuidad (Bomberos, Defensa Civil, instituciones
educativas, centros vecinales, entre otras). Esto no significa de modo
alguno, el incremento de los miedos de la población, sino todo lo contrario:
ya fue demostrado que el saber qué hacer frente a las posibles situaciones
de peligro disminuye el riesgo real y el malestar que conlleva el
desconocimiento.
Notas:
[1] SCORZA, D: “Sentimiento de
Vulnerabilidad en Niños de escuelas primarias. Estudio comparativo entre una
ciudad que vivió un desastre (Río Tercero) y otra que no lo ha vivido (Almafuerte).”
– 1997 – Pag. 56
[2] SCORZA, D: “Sentimiento de
Vulnerabilidad en Niños de escuelas primarias. Estudio comparativo entre una
ciudad que vivió un desastre (Río Tercero) y otra que no lo ha vivido (Almafuerte).”
– 1997 – Pág. 72
[3] SCORZA, D: “Sentimiento de
Vulnerabilidad en Niños de escuelas primarias. Estudio comparativo entre una
ciudad que vivió un desastre (Río Tercero) y otra que no lo ha vivido (Almafuerte).”
– 1997 – Pag. 56
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