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Informe socioeconómico según datos de la EPDH de mayo de 2001
Cuando se especulaba que los anuncios sobre el
relevamiento de mayo de este año iba a ser postergado hasta agosto, se
conoció el 20 de julio las cifras del mismo, en la cual se advierte el
crecimiento de la tasa de desocupación del 15,4%, registrado en mayo del año
anterior, al 16,4% de este año. Según versiones oficiales, la cantidad de
desocupados habría aumentado en 206.000 personas, alcanzándose un récord de
2.283.000 desocupados, cifra nunca antes registrada, ni siquiera en el pico
de la tasa de desocupación de mayo de 1995 (18,4%) luego de la crisis del
Tequila. Además se calcula que existen 2.074.000 personas subocupadas, es
decir que trabajan menos de 35 horas semanales, por lo que se estima que
existen 4.357.000 de personas con problemas de empleo, el 31,3% de la
Población Económicamente Activa. Hay que tener en cuenta que esta es sólo la
punta del iceberg, e incluso entre aquellos que, de acuerdo a la EPH, se
considera como ocupados plenos, se encuentran un gran número de iniquidades:
trabajo no registrado, sobreocupación (más de 45 horas semanales de trabajo)
sin remuneración a cambio, reducción de salarios, pagos con retraso, peores
condiciones de seguridad, sobrecalificación (es decir, trabajadores con un
nivel de educación superior a la calificación necesaria para ocupar el
puesto de trabajo).
| Mediciones |
Tasa |
Tasa |
Cantidad de personas |
| Desocupados |
15,4 % |
16,4 % |
2.283.000 |
| Subocupados |
14,5 % |
14,9 % |
2.074.000 |
| Total con problemas de empleo |
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4.357.000 |
La tasa de actividad (relación entre la población económicamente activa y la
población total) ha tenido un pequeño incremento, pasando del 42,4% al
42,8%, entre mayo de 2000 y 2001. Hubo un crecimiento de la PEA de 433.718
personas, el 47,5% de las mismas pasó a la desocupación, un 27,3% a la
subocupación, y, sólo el 25,2% de las personas que se incorporaron a la PEA
obtuvo una ocupación plena (más de 35 horas semanales). Crece la ocupación
plena, la subocupación y la desocupación lo hacen en mayor medida. La
primera lo hace en un 3,2%, mientras que la segunda en un 17,3% y la tercera
en un 22%. Es decir, la economía genera puestos de trabajo pero muy
lentamente, y, en un porcentaje bastante alto, puestos de trabajo precarios.
De todas maneras, hay que tener en cuenta que existe una heterogeneidad muy
grande entre los distintos aglomerados del país y que el comportamiento de
los indicadores está muy ligado a la evolución del Gran Buenos Aires (Ciudad
de Buenos Aires y Partidos del Conurbano Bonaerense) debido a que esta
aglomerado representa el 33,4% de la población urbana del país y el 37,8% de
la población económicamente activa. Es por ello que se observa una gran
disparidad regional en cuanto a la tasa de desocupación, con los extremos
del aglomerado Gran Catamarca encabezando la lista con 22,3% y en el otro
extremo Río Gallegos sólo con 2,1 por ciento.
Diferencia entre los aglomerados con tasas de desocupación más altas
| AGLOMERADOS |
DESOCUPACION % |
| Gran Catamarca |
22,3 |
| Gran Rosario |
20,2 |
| Mar del Plata |
19,0 |
| Partidos del Conurbano |
18,7 |
| San Salvador de Jujuy |
18,6 |
| Concordia |
18,5 |
| Gran San Miguel de Tucumán |
17,4 |
| Salta |
16,1 |
| Gran La Plata |
16,8 |
| Bahía Blanca |
16,7 |
| Corrientes |
16,5 |
| Santa Fé |
16,5 |
Por otro lado, mientras el Gran Buenos Aires (17,2%) está por encima del
promedio, el Total del Interior Urbano (15,4%) se encuentra por debajo. Esto
se debe a que bajo esta denominación se ubican realidades regionales mucho
más dispares y en la cual nos alejamos mucho de la realidad si la tomamos
como un todo compacto, justamente los extremos que más arriba remarcáramos
(Catamarca y Río Gallegos) se encuentran bajo esta denominación.
Los aglomerados que se encontrarían en mejores condiciones son además de Río
Gallegos: Posadas (4,1%), San Luis y El Chorrillo (10,1%) , Ushuaia y Río
Grande (10,6%) y el Gran Mendoza (10,7%). Pero además de observar las
diferencias entre las tasas de desocupación del último registro, es
necesario apreciar cuál fue el comportamiento de los distintos aglomerados
urbanos analizando más específicamente cada uno de los comportamientos con
respecto a otros indicadores del mercado de trabajo, para llegar a alguna
conclusión sobre las causas del mismo. Por un lado, podemos advertir cómo
evolucionaron los aglomerados en el mercado de trabajo utilizando la
argumentación esgrimida por el Ministerio de Economía, sobre la base de la
variación de las tasas de actividad y desocupación.
Pobreza e indigencia en el Gran Buenos Aires
La brecha entre el 10% más rico de la población y el 10% más pobre se
profundizó en el gobierno del presidente De la Rua, continuando el aumento
registrado durante la gestión de Carlos Menem. La distancia entre uno y otro
estrato supone la distribución del ingreso más regresiva del último cuarto
de siglo. De ahí que el incremento de la pobreza a casi el 33% de los
habitantes del Gran Buenos Aires implique la caída de los sectores medios
bajos.
Entre mayo de 2000 y el mismo mes de 2001, la cantidad de personas bajo la
línea de pobreza pasó de 29,7% a 32,7% de la población, es decir un
incremento del 10,1 por ciento. Desde mayo de 1994, donde se registró el
porcentaje más bajo de pobres de la serie la pobreza se duplicó en el
principal aglomerado del país. Estos porcentajes aplicados a la población
estudiada, significa que, para mayo de 2001, se encuentran por debajo de la
línea de pobreza un conjunto de 838 mil hogares, el cual incluye a 3.959.000
personas. Por otra parte, como se advierte en el gráfico, parece crecer en
mayor medida la proporción de personas que sufren este flagelo que la
cantidad de hogares, lo que estaría indicando un aumento de la composición
interna de las familias.
La medición de la pobreza con el método de la "línea de pobreza" consiste en
establecer, a partir de los ingresos totales de los hogares, si éstos tienen
capacidad de satisfacer, por medio de la compra de bienes y servicios, un
conjunto de necesidades alimentarias y no alimentarias consideradas
esenciales. Para esto se calcula una Canasta Básica Total para un adulto
equivalente, que en abril de 2001 era de 154,3 pesos. Dado que los
requerimientos nutricionales son diferentes según la edad, el sexo y la
actividad de las personas, es necesario hacer una adecuación que refleje las
características de cada individuo en relación a estas variables, para lo
cual se toma como referencia al varón adulto de 30 a 59 años, con actividad
moderada. Por ejemplo las necesidades de un niño de 7 a 9 años equivalen a
0,72 de un adulto equivalente, por lo tanto a 111 pesos, las de un varón de
30 a 59 años equivale a 1, las de una mujer de 30 a 59 años a 0,74, etc.. De
esta manera, cada grupo de edad y de sexo (a partir de los diez años) cuenta
con una equivalencia por la cual luego se calcula el total del hogar
correspondiente.
Por otro lado, se advierte que la proporción de personas por debajo de la
línea de pobreza en los Partidos del Conurbano Bonaerense casi cuadriplican
a los que se registran en la Ciudad de Buenos Aires (39,4% y 10,9%
respectivamente). Así también se advierten grandes diferencias entre el
primer y el segundo cordón del GBA, en el primero, GBA1 (Avellaneda, Gral.
San Martín, Lanús, Lomas de Zamora, Morón, Quilmes, San Isidro, Tres de
Febrero y Vicente López) la proporción de personas alcanzadas por la pobreza
es de 27,9%, mientras que en el segundo, GBA2 (Almirante Brown, Berazategui,
Esteban Echeverría, Gral. Sarmiento, Florencio Varela, La Matanza, Merlo,
Moreno, San Fernando y Tigre) la pobreza casi alcanza a la mitad de la
población, 48,9 por ciento.
Por otro lado, tenemos también el concepto de "línea de indigencia" que
procura establecer si los hogares cuentan con ingresos suficientes como para
cubrir una canasta de alimentos capaz de satisfacer un mínimo de necesidades
energéticas y proteicas. En este caso se utiliza una canasta básica de
alimentos de costo mínimo determinada en función de los hábitos de consumo
de la población. El valor de esta canasta para un adulto equivalente en
abril de 2001 era de 63,24 pesos.
En el Gran Buenos Aires, la proporción de hogares bajo la línea de
indigencia pasó de 5,3% a 7,4% entre mayo de 2000 y el mismo mes de 2001;
mientras que la población pasó de 7,5% a 10,3%. Es decir que los hogares
indigentes se incrementaron un 39,6% y la población en 37,3% en sólo un año.
Con relación a mayo de 1994, los hogares indigentes casi se multiplicaron
tres veces, mientras que la población se multiplicó más de tres veces. Esto
demuestra que la crisis afectó más duramente a los sectores más
desprotegidos, duplicando el número de pobres y triplicando el de
indigentes. Son 264 mil hogares los que se encuentran en la indigencia y
esto supone que 1.247.000 personas no alcanzan a cubrir las necesidades
básicas de subsistencia.
Esto se agudiza si lo observamos por región, mientras en la Ciudad de Buenos
Aires, la población bajo esta línea alcanza al 1,7%, en los Partidos del
Conurbano alcanzan el 13 por ciento. Además, en el primer cordón esta cifra
baja al 8,9%, alcanzando en el segundo cordón al 16,4 por ciento de la
población. Mirando estas cifras pueden entenderse claramente las continuas
movilizaciones de los desocupados y excluidos por la obtención de un Plan
Trabajar, que reparte entre 120 y 160 pesos por persona.
Septiembre de 2001
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