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Palabras de presentación de Rubén Efron
Estamos en la Asamblea Permanente por los Derechos
Humanos (APDH) para presentar la comisión de niñez y adolescencia en
coincidencia con el 14 aniversario de la Convención Internacional de los
Derechos del Niño.
La APDH es un organismo de derechos humanos que nace en el año 1975, como una
respuesta de un conjunto de ciudadanos de diferentes pertenencias religiosas y
políticas, frente al accionar asesino de las bandas de la triple A. La idea de
permanente surgía de la necesidad de que esa respuesta fuera constante e
ininterrumpida, porque el accionar asesino tuvo su continuidad en la dictadura
militar que se instala en nuestro país en el año 1976 y la APDH siguió en
asamblea permanente.
La creación de la comisión de niñez y adolescencia, es un eslabón más en un
proceso de cambios en el seno de la APDH; cambios que reflejan las profundas
transformaciones sociales. Sin embargo la comisión de niñez y adolescencia,
pretende mantener vigente la idea de permanente. Idea que significa recrear la
permanencia en función de las circunstancias actuales.
Porque los modos en que el sistema neoliberal viola en forma sistemática los
derechos de los niños/as y jóvenes, es un modo permanente. No pasa un solo
segundo en la historia sin que algún derecho deje de ser violado. Esa es la
razón de ser de la comisión de niñez y adolescencia de la APDH: intentar
responder de la misma manera, recordando el origen mismo de la APDH. Porque sin
temor a exageración alguna, podemos decir que el programa neoliberal es un
programa genocida como lo fue el de la dictadura militar argentina. Por un lado,
tenemos las formas directas del exterminio es decir los asesinatos cotidianos de
jóvenes por la Policía de la provincia de Bs. As, con la cínica excusa de
“enfrentamiento armado con delincuentes juveniles drogados”; y por otro lado,
las cifras alarmantes de que un 60% de los jóvenes del gran Bs. As, están fuera
del aparato productivo y educativo.
Como el genocidio no cesa intentaremos que la resistencia sea permanente.
Nuestro comienzo, es por consiguiente a partir de algunos ejes centrales y
provisorios, no de un programa cristalizado. Un programa que esté fuera de todo
acartonamiento. De toda burocratización y de cualquier imposición de saberes. En
principio, consideramos que es necesaria pero insuficiente la denuncia por la
violación de los derechos de nuestros jóvenes. La denuncia es un mecanismo
activador de acciones pero no creador de estrategias y conocimientos. Queremos
contribuir a un análisis riguroso de los mecanismos productores y legitimadores
de las prácticas genocidas, pero fundamentalmente acompañar y reforzar aquellas
prácticas sociales que resisten el avance y la lógica genocida.
Por esa razón, hemos decidido estructurar esta actividad no en un estilo
académico convencional sino con el análisis de una situación problemática,
frente a la cual proponemos trabajar en grupos y llegar a una elaboración
colectiva.
Situación problemática.
"Tramos de una historia de vida”
La niña de quien reconstruiremos tramos de su historia
vital, nació durante el año 1988, en la Ciudad de Mar del Plata, Argentina;
cuando iban transcurriendo cuatro años, de la recién inaugurada democracia, en
el marco de un Estado de Derecho.
Tiene un hermoso nombre, pero prefiere que la llamen por otro. Nosotros la
llamaremos Albión.
Albión es hija primogénita y tiene cinco hermanos.
Recuerda el nombre de su madre y no el de su padre. Refiere la niña que cuando
ella tenía dos años de edad, su padre falleció en un accidente de tránsito.
Vivió con su abuela hasta los cinco años. Atento las continuas huídas de Albión
de esa casa y dadas "...las dificultades que esto generaba en la convivencia con
el resto de los integrantes de la familia...", se inició una causa por "Fuga de
Hogar", con la intervención de un Juzgado de Menores de la Provincia de Buenos
Aires.
La niña, fué alojada en un Hogar dependiente de un
Organismo No Gubernamental, en la Ciudad de Mar del Plata.
De los cinco hermanos, uno estaría con su mamá, tres convivirían con diferentes
familiares y uno se encontraría en un Hogar -de un Organismo No Gubernamental-,
en Mar del Plata, "...de donde yo me escapé...", dice Albión.
A los 15 años, Albión llegó a un Centro de Día,
dependiente del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, junto con otra niña de su
misma edad; a instancias de un vecino, con quién se contactó y estableció una
relación de afecto, en la Localidad de Temperley.
La niña, que acompañó a Albión hasta el Centro de Día, refirió a los
profesionales "...yo no me la llevo, conmigo no se va, esta pibita es un
peligro..."
Albión refiere haberse ido "hace unos días" de un Hogar
de la Ciudad de La Plata "...me pegaban, me inyectaban, me daban pastillas,
quiero volver con mi mamá...", expresa.
Los profesionales de esa institución hacen de la niña la
siguiente evaluación: “...Albión presenta un retraso mental leve, más social que
intelectual...”
En el Centro de Día Albión tiembla en todo el cuerpo y en forma permanente,
parece estar electrizada.
Al tomar así contacto con Albión, no puede pasar
desapercibida su sonrisa. Albión es muy bonita. Al mirarla hay un rasgo
impactante y es su corte de cabello. Impresiona por que las marcas de lo
tijeretazos son desparejas, discontinuas; al ras en algunas zonas de la cabeza y
en otras, dejando cabellos más largos. Parece realizado con violencia.
Albión relata “...no me lo quería corta, me ataron y me
lo cortaron igual...” Su voz esta entrecortada, como escandida y a veces babea.
De a ratos su lenguaje es ininteligible, aunque en general expresa correctamente
sus ideas, dentro de las cuales resalta que la habían castigado reiteradamente.
Por otro lado su caminar es inseguro, da la impresión de que pierde
completamente el equilibrio; parece que podría caerse en cualquier momento. Se
presume inmediatamente un cuadro tóxico producto de la sobremedicación durante
su internación, tal vez potenciado por el consumo durante su breve permanencia
en calle. También nos relata algunos tramos de su historia deshilvanados pero
coherentes.
Albión da con precisión los datos del juzgado que
interviene, en aquella causa abierta por "Fuga de Hogar". Al contactarse con ese
ámbito judicial, los profesionales del Centro de Día, confirman las expresiones
de Albión. La profesional del juzgado manifiesta "...es una familia con pocas
posibilidades para trabajar una revinculación, la mamá tiene problemas
emocionales, Albión se fue varias veces de su casa y de distintos lugares donde
ha sido derivada, hogares, institutos..."
Albión comienza a tener síntomas gastrointestinales y
está afiebrada. Se la invita a conocer un Hogar de Tránsito dependiente de la
Dirección General de Niñez de la Ciudad de Buenos Aires; y cuando Albión acepta
la posibilidad de quedarse allí, es alojada inmediatamente.
A los pocos días incorporada ya en el hogar de tránsito y
sin ninguna medicación, cambia de manera radical. Desaparece en forma completa
el temblor, el babeo y las dificultades con el equilibrio. Se comunica con
absoluta fluidez y su lenguaje es siempre inteligible. Empieza a tener con sus
compañeros y adultos del hogar relaciones de una insistencia demandante casi
indiscriminada que devienen en un profundo pegoteo y ansiedad, situación que con
el correr de los días se va transformando en una franca excitación
Albión solicita volver al Hogar -de un Organismo No
Gubernamental- de la Ciudad de Mar del Plata, donde se encuentra su hermano,
"...allí estuve bien...", refiere la niña.
Desde el Hogar de Transito gubernamental se toma contacto
con los profesionales del juzgado, quienes expresan que rápidamente realizarían
acciones tendientes a facilitar el regreso de la niña a Mar del Plata;
asegurando que ella retome el vínculo con su familia.
Paralelamente, también desde el Hogar de Transito de la
Ciudad de Buenos Aires se entabla contacto con la Subsecretaría del Menor de la
Provincia de Buenos Aires, poniéndose en su conocimiento las expresiones de la
niña. Desde ese organismo gubernamental, confirman que existen presunciones de
maltrato institucional, en el último Hogar -de la Ciudad de La Plata- donde
había permanecido Albión. Asimismo manifiestan, que hay indicaciones de reubicar
a los niños que están en dicho Hogar, con el cual esa Subsecretaría mantiene
convenio.
Transcurridos cinco días, el juzgado remite un oficio
indicando "...que se acompañe a la niña a la Ciudad de Mar del Plata, para su
ubicación en un Hogar dependiente de la Subsecretaría Provincial del Menor..."
Albión viaja a Mar del Plata, acompañada por una
profesional del Hogar de Tránsito.
Al llegar a esa Ciudad, la profesional se comunica,
refiriendo "...esto es un Instituto, hay como 50 chicos, es transitorio, Albión
ya ha estado acá..."
Cuarenta y ocho horas después y luego de reiteradas
crisis, Albión se fue de la institución. Al día de la fecha, está nuevamente en
la localidad de Temperley."
Consignas para el trabajo grupal
Se propuso reflexionar en forma grupal sobre la situación
de Albión, tomando como eje una, algunas o todas las preguntas que se formulan a
continuación. Los grupos también podían optar por formular sus propias preguntas
o ejes de discusión.
La idea fué volcar las conclusiones de lo debatido en un
papel afiche que servio como base para la puesta en común.
1) ¿Qué son las prácticas sociales y a quiénes les
competen?
2) ¿Qué entendemos por “fuga”?; ¿por qué en las prácticas
las “fugas” son materia de denuncia policial o judicial?
3) ¿Se puede considerar que Albión como todos los chicos
en situación de calle tienen características psicológicas específicas? ¿Cuáles
son?
4) ¿Cuál es la relevancia del diagnóstico en la
problemática de Albión? ¿Qué nos aportan en estas situaciones los diagnósticos?
¿Podemos complementar los diagnósticos psicopatológicos buscando diagnósticos
situacionales, abordados por equipos interdisciplinarios, que puedan crear
intervenciones acordes a cada niño y no solo aquellas que tranquilizan a las
instituciones?
¿Los diagnósticos “retraso mental”; “retraso mental más social que intelectual”;
“retraso psicosocial”, no son acaso los nuevos estigmas del presente?
5) ¿Por qué la situación de Albión, como la de otros
miles de niños, niñas y adolescentes, no son noticia hoy para los medios de
comunicación?
Transcripción textual de la producción grupal
Grupo azul
Contextualización de la situación de Albión, desde su
nacimiento; y de las instituciones: familia...
intento de contextualizar, desde el relato
violación Derechos Albión:
------> convivencia familiar
------> a ser oída o escuchada
Derecho de la familia, a ser oída
Derecho a la salud y a la autonomía
No judicialización de la Fuga
Priorizar las relaciones familiares vs.
Institucionalización
cómo construir propuestas para revisar
- las prácticas institucionales que cumplen normativas violatorias de los
Derechos de los Niños: escuelas, hospitales, organizaciones barriales,
macroinstitutos
- las incumbencias profesionales
No cambiar sólo en el discurso la palabra MENOR por NIÑO
Darle contenidos a las prácticas desde la Convención
Evitar etiquetas y mirar al niño con y desde un
Diagnóstico Situacional, sobre el cual trabajen todas las Instituciones
intervinientes y las incumbencias profesionales
Preocupación acerca del compromiso que asumen los
profesionales en la búsqueda de efectivizar derechos del niño
Grupo amarillo
el diagnóstico psicológico no es suficiente. Lo
situacional
en los diagnósticos no hay escucha
SORDERA INSTITUCIONAL
-------> escucha de la niña
-------> traslado a un hogar que no está
>>>>> FALTA DE COHERENCIA su hermano
“LA FUGA” su única salida después de 5 instituciones
>>>>>> mucha gente elige fugarse
“es una heroína martirizada”
Lucha por elegir su lugar ----------> ayudarla en el lugar que eligió
Por qué los profesionales no se identifican como Estado??
Qué es el Estado?? ----------------> somos todos
Las leyes receptan las prácticas sociales?
Quién las define??
Quiénes somos y cuál es nuestro compromiso?
+ Compromiso frente al “otro”
+ Compromiso con sostener las estructuras y no con quienes tenemos adelante
Diagnósticos por modelos que la sociedad busca
Familia
>>>>>>>> Institutos
- “Hogar sustituto”
>>>>> qué es lo mejor?
* maltrato institucional
* o situación de calle
>>>>> la sociedad decide por ella
Nos juntamos para unir lo que la sociedad dividió ---------> sujetos divididos
“Trabajar con lo que hay” ----------------------------->
no hay modelos estructurados
>>>>>> con las capacidades de Albión
para que mejore su situación
Derechos -----------> trabajarlos cotidianamente
“Se la castiga por haberse fugado”
>>>>>> No se la respeta / No se la escucha
se repite la Fuga
“Es una resistente con un costo muy alto”
“preferimos pagar los costos de NO denunciar y sostener en la comunidad”
La gente grande y con todas las seguridades teme salir a la calle, imaginemos
los chicos que tienen que sobrevivir en esa misma calle
Hay mucho que aprender de ellos/ as, incluso desde la clínica ----> del derecho
de elegir su lugar
Se reitera un daño a lo largo de las instituciones por
las que pasa Albión -------------
------------->>>>>>>> ¿qué pasa con nuestras intervenciones??
profesionales - conducción de las instituciones
“preocupación” indiferencia
Diagnósticos ----------> ROTULOS ---------> + daños
legales ---------> “martirio”
psi, etc.
La CDN no se ejerce desde las políticas sociales
MODELOS IDEOLOGICOS -----------> individuales (profesionales) ----------->
institucionales
>>>>>> “Las familias NO hacen lo que les decimos”
“Tratamos de construir los modelos que para nosotros son “normales” o
“correctos”
“Lo institucional obliga al acto”
situaciones psicotizantes
FONDOS Y $$ ----------> se podría dar a las familias y no a las instituciones
“Las p.s. son estáticas y estigmatizantes”
FUGA ---------> como estigma
¿qué les pasa a los / las chicos / as?
---------> como elección
“La situación de Albión es el fracaso de los adultos y sigue denunciando”
Grupo naranja
prácticas sociales
una forma de constituir procesos de ciudadanía
El caso cuestiona las prácticas sociales como excluyentes
-El lente de aumento puesto en la fuga, en la situación sintomática------> y NO
en la situación de Albión
LOS MEDIOS NO HABLAN DE SITUACIONES COMO ALBION
La sociedad quiere sentirse víctima y no responsable por estos chicos
ESTADO
Las instituciones son depósitos de estos niños. En estas instituciones
convivenciales NO están dadas las condiciones para que ellos “vivan”
PROFESIONALES llevan las prácticas hospitalarias y judiciales -------> prácticas
sociales ---------> convierten a las víctimas en victimarios
PRACTICAS
>>>>> explícitas o intencionales, son las Políticas
>>>>> implícitas, lo que sucede: exclusión desde las Políticas, reclusión,
expulsión
>>>>> NO hay PRACTICAS de inclusión
prácticas ------> oficiales
------> de resistencia a las prácticas hegemónicas
El transfondo es la judicialización de la pobreza.
Principal responsable: el ESTADO (el GOBIERNO)
-Al Estado le resultaría más barato sostener a los niños con sus familias
(distinto que sostener la burocracia)
ONG que no sientan base de derecho
-Quienes estamos en las instituciones / organizaciones, somos ESTADO
-Los intereses de estas prácticas se relaciones con interpelarnos sobre: ¿A
quién legitiman esas prácticas?
ESTAMOS ATRAVESADOS POR UNA CULTURA DE LA APROPIACION ---
(dominación = no existe el escándalo para que cada acto desde lo individual y
grupal redunde en respuestas alternativas)
PRACTICAS: Hay determinados temas que escandalizan y otros no
LUGARES DE RESISTENCIA: cómo ser eficaces con niños en la situación de Albión.
Formación de redes, establecer formas de contacto con ONG
Con Albión, falta la inclusión, lo afectivo (el vecino)
¿Cuál es el mundo de Albión? fuera de este tramo
Prácticas profesionales = su formación
dejar que la gente funcione como contacto humano
En las situaciones menos profesionales es donde los chicos se expresan
- Ver las cosas desde otro lugar
entender a los niños desde su propia historia. Es su derecho ser escuchado. El
chico sabe más de él que yo (profesional). Si no lo puedo entender es una
limitación del profesional =/= (distinto) a armarle el modo de vida
Los PARADIGMAS están en cuestión
Sabemos muy poco mirar y hacer hoy
Cierre/Apertura
momento de "cierre-apertura ...", algunas ideas
para transmitir...
Para finalizar esta actividad y despedirnos, por el
momento, pensamos en un cierre que a la vez pueda significar una nueva apertura;
o, mejor dicho, renovadas aperturas.
En el marco de los objetivos de esta Comisión de Niñez y
Adolescencia, la idea es ir buscando e identificando formas de continuidad para
encontrarnos y vincularnos.
Al respecto, hemos tenido oportunidad de conversar y
reflexionar entre nosotros - quienes por ahora conformamos esta Comisión-, con
miras a formular alguna propuesta que nos viabilice ir construyendo, nutriendo y
reproduciendo con ustedes, espacios compartidos, modalidades de articulación.
Etica y políticamente hablando. Es decir, en términos de
prácticas-omisiones-acciones e interacciones subjetivas / profesionales /
institucionales(...), del campo que tiende y extiende la Convención
Internacional de los Derechos del Niño, entre otros instrumentos
internacionales-nacionales de Derechos Humanos.
En ese sentido, para este momento de cierre-apertura,
queremos anunciarles las dos líneas de trabajo que fueron surgiendo:
1 .- Esta Comisión de Niñez y Adolescencia de la APDH,
piensa realizar durante el año 2004, aquí en la sede que hoy nos reúne, tres
"ateneos-talleres" de similares características al organizado para el día de la
fecha.
En principio, tentativamente, tales encuentros podrían concretarse durante los
meses de mayo - agosto y noviembre del año próximo.
2.- Otra de las iniciativas de esta Comisión de Niñez y
Adolescencia de la APDH, consiste en ir generando y desarrollando espacios de
"co-visiones", entre profesionales, equipos técnicos y recursos humanos
institucionales; de ámbitos gubernamentales y no gubernamentales, formales e
informales, de los medios de comunicación, entre otros
ámbitos.
Se trata de darnos tiempos consensuados, itinerantes, para visibilizar y
analizar, mancomunadamente, ciertas "situaciones testigo". Es decir, algunas
configuraciones vinculares de niños, niñas y adolescentes, donde jueguen
evidencias, pre-visibilidades e im-previsibilidades, a la hora de dar contenido
al disfrute y goce de sus derechos o de definir / decidir determinados
abordajes, cuando esos derechos hayan sido / estén siendo blanco de amenazas y
violaciones.
Se trata de generar y desarrollar procesos de
intercambio, de debate, de reflexión -con una confluencia, una intersección de
"visiones"- para visualizar en forma compartida / socializada / distribuída, las
herramientas, las acciones u omisiones, los quehaceres / los qué-haceres(¿?)
componentes de prácticas sociales, que podría requerir un proyecto de trabajo,
una estrategia de "intervención", una problemática que involucre a niños, niñas
y adolescentes, en el marco de la efectivización o protección de sus derechos.
Esta Comisión de Niñez y Adolescencia - APDH, concibe las
"co-visiones" como uno de los dispositivos posibles -metodológicamente
hablando-, con una doble dimensión: por un lado, para dar proyección a un
"observatorio" acerca de la aplicación e implementación de la Convención
Internacional de los Derechos del Niño; y por otro lado, para el diseño,
la construcción y puesta en práctica de corresponsabilidades que los Derechos
Humanos -con su nomenclatura abierta e inconclusa¡¡¡!!!- van demandando.
Nuestra idea es que los aludidos espacios y procesos de
"co-visiones", puedan ir concretándose a través de distintas etapas.
Estamos dando nuestros primeros pasos, conformándonos
como grupo.
Pensamos ir elaborando un proyecto de trabajo, donde
tales "co-visiones" vayan asumiendo formato y contenidos.
Mientras tanto, invitamos a ustedes a que nos mantengamos
comunicados; viendo si van surgiendo esas "situaciones testigo" que ofrezcan
puntos de contacto o ejes bisagras entre las "prácticas sociales y la Convención
Internacional de los Derechos del Niño".
Vale que destaquemos que más allá o más acá de nuestras
propuestas de "ateneos-talleres" y de "co-visiones", en tanto dispositivos
metodológicos de un "observatorio", esta Comisión - en el marco de sus
objetivos-, suma su participación a las iniciativas que pudiesen emprender otros
actores sociales¡!!
De este modo, nos despedimos, con nuestro reconocimiento
y agradecimiento por vuestra cálida y valiosa presencia,
los miembros de la Comisión de Niñez y Adolescencia de la APDH
Epílogo: la situación de Albión un día
después....
Un día después de nuestro encuentro en el Ateneo –
Taller, aunque pudiera parecer increíble, Albión se presenta en un ámbito del
gobierno de la Ciudad de Buenos Aires pidiendo incorporarse a un Hogar de
Transito. Se muestra tranquila, muy conectada y contenta. Una vez alojada en el
Hogar por ella solicitado, lentamente, Albión va reproduciendo la misma mecánica
del anterior recorrido. Se empieza a excitar y a ponerse ansiosamente
demandante, hasta que en un momento relata que la siguen. Aterrorizada sale
corriendo y siente que un fantasma intenta atacarla. Va a la cocina, toma un
cuchillo y se defiende del fantasma para después intentar agredirse a sí misma.
Se la puede tranquilizar y recupera por un día una cierta serenidad. Por la
noche Albión, completamente desbordada, grita, patea puertas, destruye objetos;
dice que se va a matar y pone a la institución durante largas horas en un estado
de alerta y desesperación. Sus compañeros de alojamiento se enojan por no poder
dormir y se teme la posibilidad de una violencia generalizada Dos veces acude el
servicio de urgencia hasta que se logra sedarla con psicofármacos. Al segundo
día Albión es internada en una institución psiquiátrica.
Un mes después, en esa misma insitución Albión, hace su cama, muestra su ropa
preguntando “...¿cómo me queda?...” y los profesionales plantean la posibilidad
de su egreso a corto plazo.
Elaboración colectiva: producción grupal y
nuestro aporte.
Las dos caras de la Convención Internacional de
los Derechos del Niño
Durante nuestros encuentros, suceden intercambios y
debates, con la idea de ir delineando algunos objetivos, un perfil para este
grupo de trabajo. Un grupo que, hasta este momento, está integrado por Rubén
Efron (coordinador general), Alejandra Barcala, Mirta F.Bokser, María de los
Angeles Goñi De León , Sandra González, Susana Disalvo y Lucila Tufro. Vamos
esbozando nuestro objetivo general: implementar líneas de trabajo de
investigación, formación y acción en el marco de la Convención Internacional de
los Derechos del Niño, entre otros instrumentos Nacionales e Internacionales de
Derechos Humanos, con miras a su aplicación y efectivización. Y, vamos
descubriendo, algunos objetivos específicos: 1-generar espacios convocantes de
una multiplicidad de actores sociales, para observar, relevar y reformular la
presencia de la Convención de los Derechos del Niño en las prácticas sociales;
2-propiciar procesos que favorezcan o viabilicen interacciones e intersecciones
de discursos y miradas en el campo de la construcción de la subjetividad de
niños, niñas y adolescentes; 3-poner en perspectiva histórica las consecuencias
de las políticas que vienen amenazando y violando derechos civiles, sociales,
económicos, políticos y culturales de niños, niñas y adolescentes
Avanzaron los días y fue surgiendo el proyecto, junto a la convocatoria puntual,
para presentar esta Comisión de Niñez y Adolescencia, de la Asamblea Permanente
por los Derechos Humanos (APDH). Elegimos el día 20 de noviembre, porque esa es
la fecha de cumpleaños de la Convención Internacional de los Derechos del Niño,
aprobada por la Asamblea General de Naciones Unidas, en Ginebra-1989, e
incorporada en la Constitución Nacional Argentina (1994). Tales motivaciones,
pura y simplemente, inspiraban la producción de un acontecimiento más, para que
vayamos compartiendo espacios, con distintas confluencias, intersecciones, con
entrecruzamientos de miradas, modos de ser, pensamientos, haceres y no-haceres.
Se trataba de dar a conocer la existencia de la Comisión de Niñez y
Adolescencia, pudiendo dar cuenta de una forma de trabajar. Con esa idea,
programamos y realizamos un “ateneo-taller”. Su título: “¿Dónde está hoy la
Convención Internacional de los Derechos del Niño en las prácticas sociales?” ;
y el objetivo de esa actividad: “abrir un espacio para la lectura y análisis del
material sobre una situación problemática que involucra a niños, niñas y
adolescentes, con miras a que vayamos visualizando las posibles llegadas de la
Convención Internacional de los Derechos del Niño a nuestras prácticas sociales,
profesionales e institucionales”.
Así, en esa oportunidad, compartimos el relato de un tramo de la historia vital
de “Albión”: una adolescente, hoy de quince años de edad, una adolescente entre
miles o cientos de miles o millones de adolescentes, que se encuentran en
situaciones similares a las de Albión. Una adolescente que se identifica, ella
misma, con un nombre inventado -el que a ella le gusta y que es distinto al que
realmente tiene-; y a quien nosotros atribuimos ese nombre de fantasía,
llamándola Albión.
Después de la lectura de ese relato, una situación problemática que podríamos
caracterizar como de “alta complejidad”, quienes participaban de este encuentro
-aproximadamente cien personas- se distribuyeron en tres grupos de trabajo,
teniendo en cuenta el color del recorte de cartulina que habían recibido a su
llegada: azul - amarillo - naranja.
Habíamos pensado algunos interrogantes, que a modo de consignas propusimos para
realizar el trabajo grupal. Los ricos diálogos e intercambios que se generaron
en el momento del taller, consideraron esa propuesta no como una guía para ir
dando respuestas, sino -simplemente- como una de las bases posibles, para el
despegue de las variadas inquietudes y cuestiones que en cada grupo iban
surgiendo.
Durante la puesta en común, los tres relatores -de cada uno de los grupos-,
fueron transmitiendo los frutos de un trabajo compartido; y los insumos, a la
vez que nutrientes, de sus interesantes exposiciones se encontraban en los
papelógrafos-afiches que, en conjunto, se habían elaborado.
Hacer una síntesis o ciertos comentarios de las producciones grupales no sólo
resulta ser una tarea complicada, sino que traería aparejado -seguramente- un
sesgo o un recorte parcial, discrecional y hasta -si se quiere- un tanto
arbitrario, cuando algunos aportes pudiesen quedar incorporados y otros
“excluídos”.
Por otra parte, cualquier organización de los contenidos de esas producciones
grupales, que pretendiese constituir su reflejo con meridiana fidelidad, estaría
desconociendo -seguramente- la heterogeneidad de posicionamientos e ideas que
fueron expresándose durante el encuentro. Y es, precisamente, esa heterogeneidad
-a veces plena de contradicciones- la que refleja fielmente las diferentes y
complejas miradas que se pueden identificar en nuestro campo. Es decir, un campo
de la niñez y la adolescencia, donde procuremos vincular la Convención
Internacional de los Derechos del Niño y las prácticas sociales.
En ese sentido, nuestra lectura y nuestros análisis de los aportes que ha
despertado el material que relata la situación problemática de Albión, tendrá
como marco el objetivo que hemos explicitado para esta actividad de
“ateneo-taller”; considerando al mismo tiempo la inscripción de ese marco en las
bases, el sustento y la proyección de los objetivos generales y específicos que
esta Comisión de Niñez y Adolescencia de la APDH se viene planteando.
La Convención de los Derechos del Niño está presente en la lectura, en la
escucha y en los criterios de problematización que ha recibido este tramo del
itinerario vital de Albión. Se habla reiteradamente de los derechos de Albión.
La idea es la de visualizar esa presencia en las prácticas sociales,
institucionales, profesionales, en términos de contenidos y dimensiones de las
responsabilidades o corresponsabilidades, que los Derechos Humanos van
demandando, explícita e implícitamente.
Es, precisamente, en el terreno de la construcción, de la puesta en escena, de
la evasión u omisión, de la tergiversación de aquellas respuestas que los
Derechos Humanos van demandando, donde tendríamos la posibilidad de “observar”
la aplicación o la vulneración-violación de las normativas legítimo-legales de
la Convención Internacional de los Derechos del Niño; entre otros instrumentos
de Derechos Humanos que son palabras, son parte del decir de la Constitución
Nacional Argentina.
Todas las expresiones de los grupos, que volcaron en los papelógrafos, serán
consideradas en un contexto que nosotros organizamos a través de tres ejes:
1- subjetividad y Convención Internacional de los Derechos del Niño
2- Convención Internacional de los Derechos del Niño y prácticas sociales
3- algunas cuestiones de “urgencia” y nuestra deuda pendiente
1-al decir y vincular subjetividad-Convención, estamos hablando de la
visualización y del trato de una niña, de una adolescente, en tanto sujeto (y no
cosa u objeto); en tanto ser humano-persona, con derecho al reconocimiento de su
personalidad jurídica (Pacto de San José de Costa Rica).
En este sentido, podríamos preguntarnos -por ejemplo- : ¿Albión disfruta y
ejerce sus derechos?
¿dispone Albión de oportunidades, recursos o elementos para comunicarse, para
peticionar, para exigir la protección de sus derechos, junto a la reparación de
las heridas que ella va padeciendo?
¿son otras personas quienes disponen de Albión? ¿sabe Albión quién es ella ?
(...)
Al respecto, son múltiples y de una significativa variedad, los registros que
han aportado quienes participaron del “ateneo-taller” .
Se requiere una contextualización de la situación de Albión, desde su
nacimiento, y de las instituciones: familia y otras; en un intento de
contextualizar, desde el relato. Con Albión, falta la inclusión, lo afectivo (el
vecino): ¿cuál es el mundo de Albión? fuera de este tramo (de su vida).
Están en juego el derecho a la salud y a la autonomía de Albión. Están violados
en Albión sus derechos a la convivencia familiar, a ser oída o escuchada : en
las situaciones menos profesionales es donde los chicos se expresan.
No se trata sólo de cambiar en el discurso la palabra MENOR por NIÑO. “Los
paradigmas están en cuestión”
Cuando la niña no es escuchada, hay una sordera institucional y se produce el
traslado a un hogar donde no está su hermano. Y ante la falta de coherencia, “LA
FUGA” es su única salida después de cinco (5) instituciones; y mucha gente elige
fugarse: entendemos la fuga como estigma, como elección??
Y vale recordar (agregamos nosotros), que en el contexto de la Convención de los
Derechos del Niño, en el marco teórico que ese texto normativo-legal integra, LA
FUGA constituye todo un acontecimiento legítimo.
Sin embargo, el lente de aumento (aparece) puesto en la fuga, en la situación
sintomática y NO en la situación de Albión, que -entre otras- son situaciones
psicotizantes.
Ante sujetos divididos, nos juntamos para unir lo que la sociedad dividió.
Albión es alojada en un “Hogar sustituto” : es ese lugar la “sustitución de su
hogar”; qué es lo mejor?
el maltrato institucional o la situación de calle: la sociedad decide por ella.
¿Qué les pasa a los / las chicos /as?
Porque recordemos -también- que al hablar de “hogar sustituto” o de
institucionalizaciones públicas, estamos aludiendo a “privaciones de libertad”;
y cuando hablamos de “fuga del hogar o de los hogares”, estamos refiriendo a
expresiones o manifestaciones de ansias de libertad y emancipación (Dolto, en
“La causa de los adolescentes”)
Si no hay libertad, si no hay emancipación, ¿cómo poder pensar la construcción
de subjetividad, de autonomía, con el disfrute y el ejercicio de derechos y de
responsabilidad??
Lo institucional obliga al acto : se repite la FUGA; y si la gente grande y con
todas las seguridades teme salir a la calle, imaginemos los chicos que tienen
que sobrevivir en esa misma calle.
(Albión) es una resistente, con un costo muy alto; “es una heroína martirizada”,
lucha por elegir su lugar, por el derecho de elegir su lugar: hay mucho que
aprender de ellos/ ellas, incluso desde la clínica, ayudarla en el lugar que
eligió.
Sin embargo, se la castiga por haberse fugado, no se la respeta, no se la
escucha: se repite la fuga.
Por un lado, se afirma que atento a que no hay modelos estructurados, los
derechos hay que trabajarlos cotidianamente, trabajar con lo que hay, con las
capacidades de Albión para que mejore su situación: la NO judicialización de la
fuga; y el transfondo, es la judicialización de la pobreza, cuyo principal
responsable (indelegable) es el Estado (gobierno).
Por otro lado, agregamos nosotros, trabajar con las capacidades de Albión, es ir
trascendiendo esas denominaciones de “menor” - “menor incapaz”, con las cuales
se la designa en el ámbito judicial, tribunalicio, entre otros ámbitos, por
aplicación del Código Civil Argentino o por aplicación de alguna norma legal o
algún decreto ley sobre patronato de menores o del Estado -por ejemplo el
decreto ley Nº10.067 de la Provincia de Buenos Aires-.
Y para la caracterización o conceptualización de la palabra “pobreza”, podríamos
detenernos en el campo de la legitimidad legal y de la legalidad legítima que es
el campo de los derechos humanos con las implicancias, las significaciones y las
consecuencias de las corresponsabilidades (y viceversa). Allí, podríamos hablar
de “pobreza” como una de las formas de discriminación por posición económica,
por condición social, por origen o por cualquier otra condición. En ese sentido,
tendríamos que trabajar las características, las precisiones y circunstancias de
la situación que nos ocupa, que estamos describiendo o que vayamos a inscribir
en el título o rótulo “pobreza”, pues entre otras reflexiones, decimos que los
derechos económicos - sociales - culturales NO son competencia para entender (ni
resolver???) por ningún fuero de ninguna jurisdicción judicial. Salvo que ante
una denegatoria (omisión de políticas) del Poder Ejecutivo, con sus incumbencias
propias en el diseño e implementación de políticas sociales(...) públicas, se
abra la vía de “un amparo judicial”, en tanto recurso legal constitucional con
miras a que el juez competente-inteviniente exija al área del cual se trate
-acción social, salud, cultura, educación, vivienda(...)- la respuesta
inmediata, favorable a la demanda (explícita o implícita) que el derecho en
juego formula.
* se reitera un daño a lo largo de las instituciones por las que pasa Albión, y
-agregaríamos- se van profundizando los sufrimientos, entre otras consecuencias
-las más de las veces- irreparables.
La situación de Albión es el fracaso de los adultos y sigue denunciando: ¿qué
pasa con nuestras “intervenciones”??
2- Al incursionar en la segunda de las vinculaciones propuestas, Convención
Internacional de los Derechos del Niño y prácticas sociales, procuraremos reunir
e ir analizando las llamadas “intervenciones” que fueron constituyendo el
abordaje de la situación de “Albión”, con miras a observar las acciones (u
omisiones) -interpersonales, institucionales, profesionales- llevadas a cabo, en
tanto prácticas sociales que impliquen, signifiquen o tengan por consecuencia
una respuesta a las demandas que los Derechos Humanos expresan.
En esta primera actividad de “ateneo-taller”, pudimos compartir un abanico de
manifestaciones, reflexiones e interrogantes, incluso ciertas contradicciones,
que dan cuenta -por un lado- de obstáculos, dificultades y fortalezas para que
nuestro quehacer -o no hacer-, nuestro ¿qué hacer?, cotidianos, encuentren su
clave de-y-en la Convención. Y, por otro lado, esas producciones grupales han
abarcado una multiplicidad de aspectos, de cuestiones, cuya puntualización y
enfoque motivan una continuidad de intercambios y debates a emprender en otros
renovados encuentros.
Simplemente para organizar las citadas producciones, mencionaremos algunos ejes:
* si nos preguntáramos qué son las prácticas sociales, cómo caracterizarlas, a
quiénes les incumben?,
se ha expresado un conjunto de aportes.
Las prácticas sociales son una forma de constituir procesos de ciudadanía; “el
caso” cuestiona las prácticas sociales como excluyentes: las prácticas sociales
son estáticas y estigmatizantes.
Las prácticas explícitas o intencionales, son las políticas; las implícitas, son
lo que sucede: exclusión desde las políticas, reclusión, expulsión. NO hay
PRACTICAS de inclusión.
Los intereses de estas prácticas se relacionan con un interpelarnos sobre: ¿A
quién legitiman esas prácticas?¿Las leyes receptan las prácticas sociales?
¿Quién las define?
LA CONVENCION DE LOS DERECHOS DEL NIÑO NO SE EJERCE DESDE LAS POLITICAS
SOCIALES.
Los medios no hablan de situaciones como la de Albión: hay determinados temas
que escandalizan y otros no. La sociedad quiere sentirse víctima y no
responsable por estos chicos.
Se trata de dejar que la gente funcione como contacto humano? Cuáles son las
variables y constantes que intervienen en la formación de las prácticas
profesionales?
Hay prácticas oficiales y hay prácticas de resistencia a las prácticas
hegemónicas. En y desde ciertos lugares de resistencia, podría plantearse un
cómo ser eficaces con niños en la situación de Albión: formación de redes,
establecer formas de contacto con ONGs (organismos no gubernamentales).
Hay ONG que no sientan base de derechos.
Los profesionales llevan a cabo las prácticas hospitalarias y judiciales, que en
tanto prácticas sociales, convierten a las víctimas en victimarios. (Por
ejemplo, en la Provincia de Buenos Aires, los servicios hospitalarios no
atienden a un niño- una niña o adolescentes que se presenten solos-solas a la
consulta; requieren acreditación de su identidad, exigen la presencia de sus
padres, de sus respresentantes legales, se trate o no de situaciones de
urgencia. En algunos servicios, esa escena también se repite en la Ciudad de
Buenos Aires).
* ¿quiénes somos y cuál es nuestro compromiso? : compromiso frente al “otro”.
Más compromiso con sostener las estructuras y no con quienes tenemos adelante;
preferimos pagar los costos de NO denunciar y sostener en la comunidad.
(Obsérvese aquí la clara contradicción, en la cual poder seguir indagando y
acerca de la cual poder seguir pensando: ¿el compromiso está en sostener las
estructuras o el compromiso es frente al "otro" sosteniendo en la comunidad ? ).
Por qué los profesionales no se identifican como Estado? Qué es el Estado?
Somos todos. Quienes estamos en las instituciones / organizaciones, somos
Estado.
Preocupación acerca del compromiso que asumen los profesionales en la búsqueda
de efectivizar derechos del niño.
Y nosotros agregaríamos, que efectivizar derechos humanos es anticiparse, es
prevenir las amenazas y violaciones de esos derechos. Sin embargo, hay un
agujero negro en el juego que ofrecen las universalidades singulares y las
singularidades universales en el campo de la legitimidad legal y de la legalidad
legítima. Al haber una franca y flagrante omisión de políticas públicas
universales que respondan al sistema de Derechos Humanos, las singularidades
aparecen siendo “los abandonos”, “las fugas” , “las desnutriciones”, “las
muertes por el hambre”, “los desamparos”, “los problemas de conducta”(...),
entre otras mutilaciones y genocidios. Y esas “singularidades”, son materia de
las normas legales individuales que los jueces adoptan -discrecional y
oficiosamente- en los expedientes judiciales que tramitan para suplir aquella
omisión de políticas sociales, económicas y culturales. De allí, mientras los
seres humanos no disfrutan de ni ejercen sus derechos económicos, sociales y
culturales, no sólo no acceden a liberarse del temor ni de la miseria, sino que
tampoco disfrutan ni ejercen los derechos civiles y políticos. Están
incapacitados, inhabilitados, mutilados, paralizados, carenciados : son cosas,
son muertos civiles. Y ante la ausencia, el despojo de mecanismos para la
protección de los Derechos Humanos, cabe el recurso de la rebeldía contra la
tiranía y la opresión (Declaración Universal de Derechos Humanos, 1948; Pacto de
San José de Costa Rica, 1969).
* renovadamente, ¿qué pasa con nuestras “intervenciones”?
En los profesionales: “preocupación”; en la conducción de las instituciones:
indiferencia.
Los diagnósticos legales, psi, etc. son rótulos, de los cuales devienen más
daños, “martirio”. En los diagnósticos no hay escucha. El diagnóstico
psicológico no es suficiente. Lo situacional: evita etiquetas. Se trata de mirar
al niño con y desde un diagnóstico situacional, sobre el cual trabajen todas las
instituciones intervinientes y las incumbencias profesionales.(Y podríamos
observar aquí otra posible contradicción o enigma a resolver: cómo pensar,
diseñar e implementar procedimientos y circuitos de un trabajo convergente, de
instituciones y de profesionales, cuando en las primeras se “diagnostica”
indiferencia y en los segundos se “diagnostica” preocupación?)
Tratamos de construir modelos que para nosotros son “normales” o “correctos”.
Modelos ideológicos individuales (profesionales) e institucionales. Diagnósticos
por modelos que la sociedad busca:
FAMILIA - INSTITUTOS.
Priorizar las relaciones familiares vs. institucionalización.
Al Estado le resultaría más barato sostener a los niños con sus familias
(distinto que sostener la burocracia): los fondos y el presupuesto, se podrían
dar a las familias y NO a las instituciones.
Las instituciones (del Estado) son depósitos de estos niños. En estas
instituciones convivenciales NO están dadas las condiciones para que ellos
“vivan”.
“Las familias NO hacen lo que les decimos”.
(Y van surgiendo renovadas complejas contradicciones que, por momentos, asumen
el lugar y el vigor de desafíos: cómo ofrecer resistencia a las prácticas
sociales hegemónicas, cómo llevar a cabo una lucha legítima para que
niños-niñas-adolescentes disfruten / ejerzan su derecho de y a la identidad
-entre otros-, preservando sus vínculos y lugares familiares y comunitarios, si
“las familias no hacen lo que les decimos”?. Y si le entregáramos fondos a esas
familias, cómo ir de-construyendo, ética y políticamente hablando, la cultura y
las prácticas asistenciales-dependientes, para ir construyendo prácticas
sociales que importen una forma de constituir procesos de ciudadanía?)
3- algunas cuestiones de “urgencia” y asignaturas pendientes
Estamos atravesados por una cultura de la apropiación. Una dominación
equivalente a la no existencia del escándalo, para que cada acto desde lo
individual y grupal pueda lograr redundar en respuestas alternativas.
Una apropiación, agregamos nosotros, de seres humanos y de sus conflictos, que
deja sin espacio
-en tanto lugar practicado- a la viabilidad de una toma y apropiación de los
derechos humanos. Una apropiación de procesos, con trámites de expedientes
judiciales colmados de papeles, informes, actuaciones, pericias “conforme a
derecho”, que deja sin lugar -en tanto espacios practicados- a los derechos de
las subjetividades, para que ellas tramiten sus respectivos procesos humanos.
Porque nos preguntamos ¿cuál es el mundo de Albión? surge, entre otras
reflexiones, que los paradigmas están en cuestión. Y viceversa: porque los
paradigmas están en cuestión, surge la posibilidad, entre otras, que nos
preguntemos acerca de ¿cuál es el mundo de Albión?.
Cómo construir propuestas para revisar, por un lado, las prácticas
institucionales que cumplen normativas violatorias de los Derechos de los Niños:
escuelas, hospitales, organizaciones barriales, macroinstitutos; y, por otro
lado, las incumbencias profesionales.
Reiteramos, si la situación de Albión es el fracaso de los adultos y sigue
denunciando, cómo ver las cosas desde otro lugar; cómo entender a los niños (y
las niñas) desde su propia historia. Es su derecho, ser escuchados. El chico
sabe más de él que yo (profesional). Si no lo puedo entender es una limitación
del profesional y ello es distinto a armarle el modo de vida.
Se trata de crear, de generar pasajes, de co-construir puentes que vayan
transitando desde la proliferación de servicios, ofertas y ventanillas para la
defensa y protección de derechos amenazados y-o violados, hacia la
efectivización de derechos humanos que pueda resultar de las confluencias de
corresponsabilidades afirmativas, en tanto respuestas favorables que tales
derechos demandan.
Se trata de co-construir puentes que viabilicen pasajes de la expropiación de
conflictos de los sujetos a la apropiación de sus derechos por parte de las
personas que son sus titulares.
Se trata de ir diseñando e implementando -ética y políticamente hablando-
prácticas sociales e interacciones comunitarias que posibiliten (y
retroalimenten - potencien) un pasaje, de la disposición tutelar, de la
apropiación y protección de personas a la disposición de recursos para que los
sujetos sean parte, sean partícipes -en condiciones dignas- de una igualdad, de
una equidad real de oportunidades y de trato en el ejercicio y el disfrute de
los Derechos Humanos y la responsabilidad. Con sus nomenclaturas abiertas e
inconclusas.
Se trata de ciertos nudos y desafíos conceptuales a la vez que metodológicos que
plantean los atravesamientos de la cosificación, cuando procuramos pensar y
trabajar con horizontes atravesados por la subjetividad. Se trata de nudos y
desafíos que plantean las legalidades ilegítimas, a la hora de pensar e intentar
trabajar con las legalidades legítimas. Se trata de los nudos, desafíos,
sufrimientos y genocidios que plantean las prácticas antijurídicas, cuando
nuestro propósito u horizonte es pensar y trabajar con prácticas jurídicas.
Si sabemos muy poco mirar y hacer hoy, tal como se afirmó en este
“ateneo-taller” que comentamos, nuestra propuesta durante el cierre y apertura
de ese encuentro convocó a la realización de otras actividades similares,
durante el año próximo; alternando -tal vez- con algunos espacios, que nosotros
denominamos de “co-visión”, que puedan ir configurando ejercicios para
“observar” las dos caras de la Convención de los Derechos del Niño: la de los
derechos y la de su práctica cotidiana.
Nuestro agradecimiento
Diciembre 15 de 2003.
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