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Efectos psicológicos de la impunidad de la represión política en el contexto social argentino
por Lic. Elina Aguiar
Introducción
Durante la última dictadura militar argentina (1976-1983)
se implementó el terrorismo desde el Estado como metodología sistemática para
cercenar toda posibilidad de crítica y acción opositora.
El objetivo de este trabajo es el de reflexionar sobre los efectos psicológicos
de esa impunidad.
Para ello conceptualizaré a esta impunidad como traumática para el cuerpo
social. Me preguntaré cómo son afectadas la memoria común, la interiorización de
un saber colectivo. Analizaré cómo la impunidad puede transmitirse "transgeneracionalmente"
alterando las posibilidades de historizar de la familia y del contexto social
constituyéndose así en la "herencia negativa de la sociedad".
Me interrogaré sobre el tipo de conductas que genera la impunidad y sobre cuáles
son aquellas tendientes a su elaboración y transformación.
Impunidad y situación traumática
La impunidad de los represores se convierte en una nueva situación traumática, (Kijac,
Funtowicz, 1986):
Los delitos están excusados legalmente y se acompañan de reivindicación de lo
actuado por parte de los victimarios.
No existe posibilidad legal de reaccionar en contra de los agresores no de
denunciarlos como tales. La agresión institucionalizada padecida durante la
dictadura no es reconocida como tal por los asesinos a pesar de la condena
producida por el poder legal.
Desde el discurso social y medios de difusión masivos se sigue hablando de
"lucha antisubversiva" "excesos" para referirse a los crímenes. Este lenguaje se
convierte en una nueva "violencia simbólica" (Bourdieu).
No existe la posibilidad de anticipar in vínculo futuro donde se repare la ley
quebrada.
Al no ser reconocidos los victimarios como tales desde la instancia legal, no
queda reconocido el sufrimiento de sus víctimas.
No hay igualdad ante la ley. Que la ley no sea igual para todos remite a
descreimiento y desamparo.
Todo esto, que se basa en la falta de justicia, se vuelve traumático para el
cuerpo social.
¿Qué tipo de alteraciones se producen en el cuerpo social?
Mom y Baranger (1987) señalan que toda situación traumática produce cuatro
efectos.
En toda situación traumática se activa la compulsión a la repetición.
Por ejemplo: la impunidad sufrida es repetida. A los delitos genocidas impunes
se les suman los delitos económicos que siguen perpetrándose contra la población
hoy en día (Aguiar, Guilis, 1989). Estos delitos provocan hambre y tampoco son
penalizados. La corrupción queda impune.
En una situación traumática se buscan nuevas investiduras libidinales, al quedar
libres las catexias. Estas investiduras serán frágiles y precarias.
En ciertos sectores se anhela por ejemplo "alguien que ponga orden".
Se toman nuevas medidas defensivas para que nada del trauma sea recordado y
repetido. Hoy ante la impunidad nuevamente se pueden utilizar mecanismos
defensivos tales como: la desmentida, renegación, escisión, que generan
paralización e indiferencia. Estos mecanismos son inducidos desde los sectores
de poder.
Freud en 1930 (pag. 20) recalcaba que ante hechos traumáticos de origen social
los individuos pueden presentar estupor inicial, paulatino embotamiento,
abandono de toda expectativa o formas de narcotización de la sensibilidad frente
a estímulos desagradables. (Freud, 1930, pág.20)
Ya en 1947 Kardiner, al analizar los efectos psicológicos del nazismo recalcaba:
"la atonía psicológica... y la construcción del funcionamiento como ser social".
Además si los victimarios siguen impunes, siguen entonces teniendo poder
represor. Nuevamente se favorece el "no te metas" inducido en la dictadura. Como
recalca S. Amati, el miedo, las mas de las veces inconsciente, hace que
lleguemos a aprobar lo que desaprobamos (S. Amati, 1988).
A su vez en el trauma hay un cierto monto de agresión libre, lo que produciría
una predisposición al conflicto.
Esta vigencia constante de la impunidad se suma a los traumas antes mencionados,
padecidos por la sociedad. Nos hallamos entonces frente a un "traumatismo
acumulativo" de origen social que hace que sigamos siendo sacudidos por
situaciones traumáticas sin percatarnos (S. Amati, 1986)
Alienación - marginación
La impunidad puede promover también alienación.
El terrorismo de Estado indujo frente a graves delitos el silencio, la
desmentida y la renegación.
Hoy nuevamente para evitar el conflicto y no entrar en contradicción con el
discurso proveniente del poder se puede llegar a:
Negar la existencia de que el poder estatal se está rigiendo por una ley
arbitraria.
Depositar en el Estado la capacidad de pensar "El presidente sabe lo que hace"
dicen algunos. Desde el Estado se aduce "razón de Estado", por lo tanto secreta,
para justificar las leyes que sancionan la impunidad. El supuesto de que hay
otro que sabe y que el pueblo no puede saber es una causa de alienación o sea
volverse ajeno a uno mismo sin percatarse.
Nuevamente como durante la dictadura ante hechos condenables muchos pueden
alegar el "por algo será", evitando así el cuestionarse. ¿Para qué se delega en
otros el pensar? Quizás para no sentir marginación y desamparo, para reforzar
ilusoriamente los sentimientos de pertenencia al cuerpo social.
Con estas leyes el anhelo de justicia y el anhelo de conocer la verdad presentes
con el juicio a los ex – comandantes se transforman en anhelos prohibidos. Estos
se vuelven ilegales y ubican a los que no obedecen, como recalca E. Giberti
(1986), en desestabilizadores, que podrían subvertir el supuesto orden
establecido desde el poder.
¿Qué puede quedar inscripto en el cuerpo social? La impunidad puede quedar
establecida como principio de organización social, y queda inscripta de la
siguiente forma: - para delinquir hace falta poder, de modo que aunque haya
pruebas, no puede ser declarado culpable. Entonces hay que acumular poder.
Hay que responsabilizar a los otros si se delinque
Es peligroso ser reclamante de cierto principios éticos.
La ley no es igual para todos.
Las instituciones que aplican las leyes no son confiables.
Desde las instituciones respetadas, la iglesia, el gobierno y el Ejército, se
propugna la "reconciliación" entre los genocidas y el cuerpo social.
Anomia
La distorsión de la Ley, produce como señalé una situación traumática, que se
manifiesta como anomia.
El descreimiento en las leyes durante el terrorismo de Estado fue modificado con
la expectativa que abrió el juicio a la Juntas. Luego la sociedad vuelve a ser
engañada, doble engaño, nuevo duelo que refuerza las consecuencias de la anomia,
es decir el retraimiento y el conformismo.
Olvido – Memoria
Sabemos que el crecimiento conlleva la necesidad de investigar el pasado. Se
trata de recuperar el pasado individual y social para conocerlo, darle un
sentido e impedir así que interfiera en el presente. El historizar asegura el
sentimiento de una continuidad en la temporalidad, permitiendo proyectarse en el
futuro.
Creo útil recordar acá que para los griegos (Vernant, 1987) el más grande
enemigo de la diosa Mnemósine, la memoria, Madre de las Musas, quien "sabe todo
lo que ha sido, lo que es y lo que será" es la fuente Leteo, el Olvido, que
forma parte del campo de la muerte. Según Platón esta fuente está llena de
maldad y por ello se le prohibe al alma acercarse. El alma debe apartarse y
seguir el camino que la lleva a la fuente que sale del lago Mnemósyne, cuya agua
proporciona el dominio del tiempo. Cabe señalar que Leteo, el Olvido, tiene dos
aliados que son hermanos gemelos, el dormir sin sueños, y el Thátanos, la
muerte. (M. Enriquez, 1987)
Como recalca M. Enriquez (1987): " El olvido, el borramientos de las marcas y la
descatectización en tanto que expresión del dormir sin sueños y el componente
destructivo de la pulsión de muerte son los peores enemigos de la actividad de
rememoración y ligadura: implican una pasividad letal que tiende a la muerte
psíquica".
Leteo, Hypnos y Thátanos quiebran toda posibilidad de una construcción de la
historicidad al atentar contra la memoria colectiva.
M. Enriquez subraya que: "Los mecanismos de la memoria individual están en
interacción con los de la memoria colectiva, sin los cuales no podrían
funcionar" (M.Enriquez, 1987).
Impunidad y transmisión transgeneracional
Todo individuo y toda sociedad son herederos y transmisores de una historia.
Sabemos que el olvido es imposible y que en cuestiones de transmisión "nada se
pierde". (E. Granjon, 19987).
En cuanto a la transmisión la función del contexto social es la de permitir la
construcción de una historia al ordenar los elementos fragmentados, la de
historizar las marcas sin memoria. (E. Granjon, 1986)
Las alteraciones de la memoria en el contexto social entierran las posibilidades
de elaborar las herencias negativas familiares y sociales.
Cuando no es posible historizar se quiebra el sentimiento de continuidad y se
descatectizan los proyectos, entonces a la falta de creencia en las leyes y las
instituciones se agrega la incredulidad hacia los propios proyectos.
Reflexiones
¿Qué peso pueden tener estos elementos transgresivos? Los elementos
transgresivos de la impunidad actual vienen a inscribirse en una historia
argentina y latinoamericana llena de elementos transgresivos. En efecto los
crímenes genocidas y su impunidad no son patrimonio de la dictadura de 1976.
Basta mencionar las matanzas indígenas en la colonización, en la conquista del
desierto en nuestro país, etc.
De esta manera se puede inscribir en la mente de los individuos el asesinato de
otro cuando éste es ejercido por las elites, por quienes detentan el poder.
Estos asesinatos no penalizados y además reivindicados se inscribirán de
generación en generación.
Por ejemplo en los libros de historia se ensalzan hoy estos genocidios.
Si el genocidio como recalca Kuper (1974) es un crimen de las elites, la
impunidad de esos crímenes lo es también. Y es ésta la que impide la
construcción de una historia distinta. Además la imposibilidad de recuperar la
memoria colectiva intenta transformar a toda la sociedad en N.N. (Nomen Nescio),
al enterrar su identidad.
La impunidad debe ser considerada como una nueva violencia que en su repetición
desencadena violencia y caos en el cuerpo social.
Estos efectos podrán revertirse si se pueden nombrar las marcas pasadas,
recientes y presentes e intentar otorgarles una causalidad.
Es lo que en la Argentina empiezan a hacer los grupos que exigen que los
crímenes y atropellos actuales no queden impunes. Se organizan las marchas del
silencio, los reclamos de los jubilados y de los jóvenes ante las razzias
policiales. Para intentar en fin recuperar la historia, la solidaridad y la
confianza en una ley común.
Bibliografía
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VERNANT J. "Citado por Enriquez M. "Enveloppe de memoire et ses trous" en "Les
enveloppes psychiques". Ed. Dunod, Paris, 1987.
Nota
La Lic. Elina Aguiar es Psicóloga Clínica. Miembro Titular de la AAPPG
(Asociación Argentina de psicología y psicoterapia de grupo) y de la APBA
(Asociación de psicólogos de Bs. As.)
Supervisora clínica de Parejas del Centro Asistencial de la AAPPG y de pasantías
del Instituto de la AAPPG.
Coordinadora de Salud Mental de la APDH (Asamblea Permanente por los Derechos
Humanos – Bs. As.-Argentina.
Miembro Mesa Directiva de la APDH
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