A 50 años del inicio del terrorismo de Estado y en el cincuentenario de la APDH. Contra el despojo y entrega de la soberanía.

APDH Nacional

El Gobierno Nacional busca concretar los mecanismos de despojo social, cultural y político y de entrega de la soberanía más brutales de estos mas de 40 años de Democracia. Valiéndose de DNUs y/o simples Decretos, viola sistemáticamente la Constitución Nacional, los Tratados Internacionales  y las Leyes,  arrasando con ello derechos humanos y garantías supremas. Corrompe  parlamentarios y parlamentarias que venden sus votos a cambio de prebendas miserables, garantizando de ese modo la sanción de normas que aseguran la entrega de los recursos comunes y la riqueza nacional a los grandes grupos concentrados de la economía, mientras promueve un conjunto de leyes destinadas a restringir derechos fundamentales que afectan a la sociedad en su conjunto.

Un gobierno genuflexo y entreguista, que recorta recursos del sistema de la seguridad social, pisa las jubilaciones y pensiones e impone restricciones dramáticas a la salud de nuestro pueblo para sostener la farsa de lo que llama “déficit cero”. Que desconoce los fallos judiciales que ordenan dar cumplimiento a las leyes que él mismo veta, como las de financiamiento universitario y de emergencia para las personas con discapacidad. Que deroga por decreto, leyes nacionales y normas protectorias de las comunidades indígenas y vacía agencias y organismos estatales como el INAI, el INTI el INTA la SENNAF, el SMN, el PAMI, la Agencia Nacional de Discapacidad, que se suman a otros ya desmantelados  años antes, como la Secretaría de DDHH, el INADI, las áreas ministeriales de Desarrollo Social, Educación y Géneros, entre otras muchas. Un gobierno que abrió las puertas al saqueo de las fuentes de aguas esenciales para la vida a través de la reforma a la ley de glaciares. Un gobierno que criminaliza la protesta social y baja la edad de punibilidad de los y las adolescentes mientras los priva de las politicas de inclusión social y educativas imprescindibles para garantizar sus derechos.

En estos días, intentan votar en el Congreso Nacional leyes bochornosas para la integridad ética política y territorial de nuestra Patria, pues pretenden:

  • Levantar el limite de venta de tierras a personas físicas o jurídicas extranjeras
  • Derogar la prohibición de venta de tierras afectadas por el fuego hoy existente en 30 años de plazo
  • Declarar la inviolabilidad de la propiedad privada con un sistema de desalojos express que ocasionara enormes perjuicios en comunidades y barriadas populares.
  • Duplicar las condenas por supuestas falsas denuncias a quienes denuncien violencia de genero y abuso sexual contra las infancias, incluyendo a peritos y otros equipos profesionales.
  • Atentar contra el derecho a la vida digna de las personas con discapacidad.

En síntesis, un plan de extranjerización y entrega inédito, de consolidación del extractivismo empresarial, y de profundización de privilegios, con una voraz transferencia de ingresos de los más pobres a manos de los más ricos, que han visto en estos 30 meses del gobierno de Milei, un incremento exponencial de sus tasas de ganancia. Aspiran a una cultura del silencio, promoviendo la crueldad, al naturalizar además las violencias hacia las mujeres, las disidencias y las infancias.

Este plan sólo cierra con represión, criminalizando la protesta social y persecución de defensores de derechos humanos y de toda persona que se anime a enfrentarles, y  denuncie el latrocinio y la barbarie que este régimen ha instaurado con la complicidad de los poderes fácticos concentrados en las finanzas, los medios de comunicación y en el sistema de justicia que padecemos. El obsceno alineamiento al Gobierno de los EE.UU de Norteamérica, cuyos planes expansionistas no se detienen, y amenazan con extenderse. Ya hemos visto y repudiado lo que hicieron en  la hermana Venezuela y lo que intentan con Cuba. Y en Irán y en todo el medio Oriente, asociado al Estado genocida de Israel, validando el exterminio del pueblo palestino.  

Así el discurso público oficial que celebra la violencia en sus diversas formas, como método disciplinador, también quebranta con su obrar el tejido comunitario en las escuelas y en los barrios y genera espacios propicios para  reproducir nuevas y viejas formas de violencia, en un contexto económico y social de desigualdad creciente, que no ofrece salida alguna, ni alternativas de desarrollo a las adolescencias y juventudes, ni suficientes dispositivos de intervención profesional frente a demandas vinculadas a la salud mental ante el creciente malestar social.

En esta hora tan dramática la APDH hace un llamado a la unidad de las fuerzas políticas y sociales de nuestra Patria, respondiendo  a la demanda creciente de un plan de lucha nacional e integral, capaz de sostenerse en el tiempo y de derrotar esta avanzada fascista y antiderechos, tal como se expresó en las contundentes y masivas manifestaciones del 24 M en todo el país, junto al movimiento de Derechos Humanos, en un renovado compromiso de lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia, por el goce  de todos los derechos y garantías para todos y todas, que supimos alcanzar y de los que pretenden despojarnos. Esa es la tarea de la hora a la que estamos llamadxs, que nada nos distraiga.