Documento de la Secretaría de Ambiente “Argentina Extractivista”
La defensa del ambiente no puede separarse de los DDHH y esto es, porque al hablar de agua, territorios, salud, soberanía o acceso a bienes comunes, también hablamos de dignidad, democracia, de justicia climática, de ética y sustentabilidad, que acompañan a las condiciones materiales que hacen posible la Vida.
La relación con la Comisión de Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales debe entenderse como un área de especificación en cuanto lo ambiental emerge como síntesis de un paradigma de existencia que nos convoca a pensar más allá de los Derechos individuales y entiende que su ejercicio exige ser compatible con el bien común colectivo.
Desde la Secretaría de Ambiente venimos construyendo un trabajo colectivo junto a regionales, asambleas, organizaciones y comunidades que sostienen diariamente la defensa de sus territorios frente a las diversas formas de vulneración ambiental. Y esto es posible porque los conflictos socioambientales en nuestro país, adquieren formas específicas según las características ecológicas, económicas y geopolíticas de cada territorio, que lejos de tratarse de procesos aislados, configuran una verdadera cartografía del extractivismo que avanza sobre ecosistemas estratégicos, cuencas hídricas, mares, bosques, glaciares y territorios de comunidades originarias.
Confluyen en esta Secretaría los pasos y senderos de las luchas y formas de organización de las Asambleas y Organizaciones territoriales que focalizan su acción en las vulneraciones que se producen en los territorios que habitan vinculadas con proyectos extractivos. Lo hacemos con la mirada y los sentidos que cada uno de esos territorios aporta, con sus enseñanzas y aprendizajes.
El propósito del presente documento es comprender el alcance de los extractivismos en Argentina, que significan una pérdida a cuenta gotas para el acceso a bienes comunes ambientales estratégicos y de nuestra soberanía energética y política.
Las y los invitamos a recorrer nuestro país para reconocer cómo opera la racionalidad economicista sobre los territorios, reorganizando ecosistemas, economías regionales y formas de vida, porque comprender esta lógica, es el primer paso para avanzar hacia la construcción de racionalidades ambientales para que, en palabras de Enrique Leff, sucedan procesos comunitarios que se reapropien socialmente de la naturaleza.
